Muchas veces me pasó que, caminando por La Habana me preguntara cómo era posible que una ciudad en tal estado de destrucción siguiera teniendo un encanto especial. Y esto no me pasaba por el hecho de ser "palestino" 😂, ya que antes de vivir en la capital para estudiar en la universidad, la visité infinidad de veces.
Tal vez sea que esa mezcla entre edificios hermosos y renovados, al lado de ruinas, le de un toque "vintage", o quizás sea nostalgia por una época dorada que nunca viví. La verdad no entiendo, sólo sé que me era imposible caminar por la ciudad sin sacar el teléfono o la cámara y hacer una foto, o varias, o varias al mismo lugar y así, sin darme cuenta, mi galería era todo edificios, esquinas, personas viviendo en las casa en peligro de derrumbes, o simplemente siendo felices.
Incluso, como verán, hasta un semáforo o un PARE me resultaba interesante. Y es que La Habana, aunque nos cueste reconocerlo, tiene esa "cosa" que te hacer quere salir huyendo de ella pero a la vez sabes que la vas a extrañar, y que aunque lo niegues, también querrás volver.
Ahora que estoy lejos, viendo estas fotos, que las hice recién mudado, me entra un "gorrión" tremendo y unas ganas de sacar la cámara, que se quedó en Cuba y empezar a registrar esquinas, puertas, paradas, edificios, en fin, La Habana.