Todos recordamos la etapa de la COVID. Que para muchos fueron etapas complicadas en donde nos alejamos de nuestros seres queridos, donde vimos morir a personas cercanas a nosotros, fue una etapa de aprendizaje y de búsqueda de Unión a través de diferentes maneras. Los teléfonos se convirtieron en nuestra vía para saber los unos de los otros, las videollamadas fueron ese abrazo que no podíamos darnos.
Pero aún así fueron etapas en mi vida que recuerdo también con mucho cariño. Mi servicio social en artes escénicas fue durante este periodo y no puedo estar más agradecida de haber compartido con tantas personas maravillosas que me enseñaron a querer un poquito más el teatro.
Si, los cursos, conferencias, puestas en escena y ensayos se convirtieron en mi refugio. En donde aprendí de grandes maestros con mi profe pascual que hoy en día no se encuentra entre nosotros. Pero cada vez que piso un teatro recuerdo todo aquello que me enseñó.
El artes escénica no solo aprendí de teatro también de danza , de las compañías que se mueven en Santiago de Cuba, de las obras que constantemente el público pide , aprendí a ver la vida de los actores detrás de escena. A sentarme con ellos en un café a repasar largas horas los guiones. Cómo decía el profe Pascual - vamos a hacer trabajo de mesa.
Disfruté muchísimo los festivales de máscara de caoba y cómo no mencionar también el festival de danza FIDANZ .
We all remember the COVID era. For many, it was a difficult time when we were separated from our loved ones, when we saw people close to us die. It was a time of learning and searching for unity in different ways. Phones became our way of knowing about each other, and video calls were the hug we couldn't give in person.
But even so, it was a time in my life that I also remember with great affection. My community service in performing arts was during this period, and I couldn't be more grateful to have shared it with so many wonderful people who taught me to love theater a little more.
Yes, the courses, conferences, performances, and rehearsals became my refuge. There, I learned from great teachers, including my teacher Pascual, who is no longer with us. But every time I step onto a stage, I remember everything he taught me. In the performing arts, I learned not only about theater but also about dance, from the companies active in Santiago de Cuba, from the plays that audiences constantly request. I learned to see the actors' lives behind the scenes, to sit with them in a café and spend hours reviewing scripts. As Professor Pascual used to say, "Let's do some table work."
I thoroughly enjoyed the mahogany mask festivals, and how could I not mention the FIDANZ dance festival?