Llegó como perro por su casa, y sin saberlo, de un día a otro, ya estaba tomando café. La verdad es que sería prácticamente imposible, en un país como el nuestro, con tantos cafeteros, el no dejarse llevar por el impulso de una buena taza de café. Quizás por no hacerle el desaire a alguien, que cariñosamente nos lo brinda, o simplemente por curiosidad, en resumidas cuentas, todos caen ante su particular sabor, y encanto.
En mi caso, ni me acuerdo cuando me llevé la primera tasa de café a los labios, así que me van a disculpar por no poder proporcionar ese dato, tampoco quiero poner mis neuronas en esa faena a estas alturas, que no están muy buenas que digamos. Solo sé qué pasé de no consumirlo, a tomarme una taza de café, generalmente en las mañanas, con el desayuno. Pero siempre llega esa visita, o si tienes unos padres como los míos, que les encanta, pues nada... que hay que hacer café.
Tomar café ahora mismo en Cuba, es como sentirte de la realeza, y no es por el sabor del mismo, sino que este codiciado polvo, está tan escaso y caro, como todo en este país, que a veces me da hasta pena con los que son altos consumidores. Pues ni idea tengo de lo que estén haciendo para conseguirlo, porque cuando el cuerpo te pide algo... Pero bueno, eso no lo podemos resolver ahora, pensándolo bien, ni idea de pa cuando.
El tema es, como dice el dicho: "para comer pescado hay que mojarse el…" eso mismo, mi padre me llama para que lo ayudara a tostar un café en grano, que trajo desde las lomas, allá por donde vive el hermano de la mujer. Hace unos días que le venía dando sol, para que se fuera secando, así que aproveché para hacerle unas fotos al proceso de preparar cafecito criollo cubano.
En un saco de yute, mi padre vertió el café en grano, o sea aún con la cáscara, hizo una especie de rodillo con el saco, y con una mandarria...suabana, suabana, le iba dando golpes al café. Luego lo aventaba en una palangana, frente a la brisa de un ventilador. Luego de hacer este proceso con todo el café, el café en grano, toma una cazuela y vierte todo el semillero, el cual se fue resumiendo, obviamente luego de separar la cáscara.
Tostar el café es un trabajo de recelo, debes estar velando que no se te queme, que todo el grano se dore por igual. Enseguida se desprende un olor característico del mismo, que avisa a todo el barrio de que se está tostando café. Algunas personas, aunque creo que es casi general en la población Cubana, pues le agregan un poco de chícharo tostado, igualmente, al café.
Esta práctica no sé qué orígenes tiene, lo que sí sé me ocurre, no es otra cosa que sea algún tipo de invento cubano para que rinda más el poquito de café que se pudo conseguir. Aunque a algunos ni les guste con o sin él, como que para gustos se hicieron los colores, se ha traspasado por generaciones, la verdad es que ni noto la diferencia. Mi madre si es un personaje, le encanta que siempre cuando le regalan algún poquito de café de marca, ya tu sabes, "La Llave" que es uno de los que más suena... pues decir a gusto: " este si es café del bueno chico, de afuera".
En este caso particular, como había buena cantidad de café, aparte de que tampoco hay chícharo, es lo que está de moda ahora, pues lo dejamos al ciento porciento de café. La vecina de los bajos tiene una máquina de moler café, que ya saben, es la del barrio entero, aunque es el padre mío quien más la entiende. Moler el café creo que es la parte más aburrida del proceso, agotadora, pero si te pones a chismear con alguien se te pasa el tiempo rápido.
Como esta máquina no está del todo buena, pues lo pasamos dos veces, así salía un poco más fino el resultado. Enseguida mi padre se le antojó hacer un poco de café, pero hubo que esperar a que en la tarde llegara mi mamá con su cafetera de bolsillo. Sí, es una cafeteríta de dos tasas, que ella como trabaja de cocinera en un círculo, pues se la lleva para hacerse un poquito de café en su casa que le queda cerca del trabajo.
Ya sé que tengo que comprarme una cafetera para mí, de hecho la he buscado, pero las que he visto son de 6 y hasta 9 tasas, para mí que generalmente estoy solo en casa, como que no me sirve. Algún día me empataré con una cafetera de cuatro tazas, pues no tengo apuro. Y a ustedes, mis amigos, ¿les gusta el café, con qué regularidad lo toman? Les leo en los comentarios.
Las imágenes utilizadas en el post son de mi propiedad, tomadas con mi móvil Xiaomi Redmi Note 10 S.