Saludos, comunidad. Creo que es la primera vez que comparto con ustedes. Gracias por aceptarme.
Hoy quisiera dialogar con todos sobre un problema que, como madre, me preocupa mucho. Y me refiero al daño silencioso que causa el consumo de chicles azucarados en los niños.
Esta golosina resulta atractiva y llamativa, no solo para los más pequeños de casa, sino también para los adultos.
Resulta que la goma de mascar, al parecer, tiene un efecto desestresante en algunas personas, las ayuda a no comer demasiado y a cada momento. Además de ayudar a minimizar el mal aliento.
Sin embargo, es necesario no perder de vista los riesgos que corre nuestra salud dental al consumirlo de manera descontrolada.
Por ejemplo, casi todos los tipos de chicles se componen, entre otras cosas, de un gran porciento de azúcar, lo cual puede causar que te salgan caries.
Incluso puede llegar a causar sarro, una sustancia realmente dura y lo peor es que el sarro no se elimina con facilidad, sino que sería obligatoria la visita a una clínica dental.
Lo aconsejable, si no puedes dejar de mascar chicle, es hacerlo, al menos con aquellos que no contienen azúcar y luego cepillarnos los dientes de forma correcta e inmediata.
Otra alarma importante a tener en cuenta es que mascar chicle causa desgaste en los dientes, aunque muchos crean que es solo un mito. Si masticas chicle todos los días, a la larga, se deteriorará el esmalte. Y si este se daña podría causar problemas irreversibles y considerables en la dentadura.
Por eso cabe preguntarse a conciencia si vale la pena, por un gusto de un rato, poner en riesgo nuestra salud dental.
No olvidemos tampoco que los movimientos que hacemos cuando masticamos chicle, puede causar inflamación en la articulación temporomandibular.
Incluso, esta masticación constante prolongada puede llegar a causar dolor de cabeza y pesadez en el cuello. Así como hinchazón del estómago, gases y malestar a causa del aire que ingerimos durante la masticación.
Ah, es valido aclarar que un mito muy común es creer que masticar chicle causa obesidad, sin embargo, no es así.
Si ponemos todo en una balanza, los pro y los contra de este hábito, creo que, definitivamente, ganaría la opción de evitar esta golosina cuanto sea posible. Sobre todo, alejarla de nuestros niños, quienes no comprenden a profundidad los daños que puede ocasionar el chicle.
Una forma de sustituir el chicle es reemplazandolo por algo saludable. Por ejemplo, zanahoria picada en bastones, lonjas de manzanas, cuadritos de mango o piña o una deliciosa fruta de dragón.
Hacer esto ayuda a calmar la ansiedad al tiempo que nos ofrece beneficios para la salud.
Con este post no quiero arrebatarles el impulso de desear mascar chicle de vez en cuando, tan solo intento poner banderas rojas sobre un tema que, entre mitos y realidades, llega a perderse, a dejar de ser visto como un asunto de sumo cuidado.
Gracias por permitirme pasar por aquí y compartir con ustedes. Espero volver pronto, con un poquito de todo.