En el torbellino de innovación que vivimos, la inteligencia artificial se ha convertido en un tema central de debate. Ante el avance de modelos capaces de escribir, crear arte, diagnosticar enfermedades o conducir vehículos, surge una pregunta incómoda: ¿estamos ante una herramienta de apoyo o ante el inicio de una transformación radical del ser humano? ¿Con tanta tecnología será tan tonto, bobo, anormal o la cubanísima terminología clueco de mente?
Cada vez más voces, especialmente desde el transhumanismo y ciertos sectores tecnológicos, plantean que la IA no solo nos ayudará, sino que nos cambiará. Hablan de aumentos cognitivos, de fusión hombre-máquina, de superación de la inteligencia biológica. También los hay y como se está desarrollando la cosa....van teniendo razón los que no ven a nosotros como los Simsonps (con monos creando las cosas). Sin embargo, existe una posición más equilibrada y, quizás, más inteligente, dirían los viejos, que consideran la IA como un material de apoyo, no como un elemento que redefine al animal humano.
Ningún humano es peor por usar una calculadora, un procesador de textos o un motor de búsqueda. Estas tecnologías amplían nuestra capacidad de acción, pero no nos convierten en otra cosa. La IA debe entenderse en esa misma línea: como un lápiz avanzado, como un asistente incansable, no como un sustituto del juicio, la creatividad o la conciencia moral y/o manual.
He pensado este artículo desde hace un tiempo y a raíz del reciente baneo en esta página, creo que mejor ejemplo no ha de haber, puesto que nos ataña a todos y Cuba no deja de ser un escenario prolífico para que estos modelos se inserten por muchos motivos.
Si dejamos que la IA se convierta en un elemento que cambia al ser humano, podemos caer en varios riesgos, que voy a enumerar a continuación:
- Delegación excesiva: Aceptar sin crítica las respuestas de la IA, erosionando la idea griega del pensar.
- Pérdida de habilidades: Si la IA escribe todos los textos, ¿se atrofiará nuestra capacidad de redactar, argumentar o sentir el lenguaje?
- Desplazamiento identitario: Creer que para ser más eficientes debemos "mejorar" nuestra biología con implantes neuronales o conexiones directas a redes de IA, cuando quizás lo que necesitamos es más tiempo para pensar, no más datos por segundo, lo que me recuerda que ahorita vivimos en la Matrix.
Un enfoque saludable propone usar la IA para liberar al ser humano de tareas repetitivas, mecánicas o de procesamiento masivo de información, permitiéndonos dedicar más tiempo a lo que nos hace humanos: la reflexión, la creación artística, las relaciones afectivas, la ética y el ocio contemplativo.
La IA puede redactar borradores, pero el alma del texto sigue siendo humana. Puede sugerir rutas en un mapa, pero el viaje y la experiencia del camino nos pertenecen. Puede predecir tendencias de mercado, pero el juicio estratégico y la responsabilidad corporativa son nuestras.
La inteligencia artificial es un material de apoyo extraordinario, quizás el más poderoso que hayamos creado. Pero debe seguir siendo un instrumento, no un agente de cambio ontológico. El ser humano no necesita ser "mejorado" por la IA; necesita ser ayudado por ella para desarrollar mejor aquello que ya es: creativo, compasivo, curioso y capaz de decidir su propio camino. La herramienta está al servicio del artesano, no al revés.
Y sí....estoy dando al berro....porque si antes pensaba ir por los canales hanituales....mejor crear opinión y que te lean y porqué no...qué te den voto.