(25 de diciembre, 2023)
Un día gris y lluvioso no será el recuerdo de esta Navidad junto a mis padres. Cuando regrese por esta autopista a La Habana estoy segura que llevaré una sonrisa, o varias, por tantos momentos compartidos y felicidad. ¡Es tan bueno estar junto a ellos!
Chanel y yo arribamos ayer en un polaquito, 😄, amarillo, que ya es famoso en Hive.
Resulta que Mary, Eddy y Oli nos dieron un aventón y no podemos obviar el hecho de que aquí en Candelaria se efectuó por primera vez en la historia un breve encuentro de Hivers. ¿No es esto genial?
Hoy mi madre y yo decidimos salir a caminar temprano. El día amenazaba con ser uno de esos mojados. De hecho llovió bastante, pero ya estábamos de regreso en casa, y tuvimos también nuestro almuerzo navideño. Ella dijo que debíamos llevar sombrilla. Iba tan feliz y diseñando la ruta... que acabó en el parque. Esta fue una caminata corta pues todo cambió de repente. Terminamos llamando por teléfono a mi papá, quien estaba ocupado en una diligencia, para que nos llevara a casa de unos amigos suyos por la carretera que va a Soroa.
Pronto nos vimos en el auto, yendo hacia las montañas azules, aunque seguían estando lejanas...
Acaricié la idea de subir esas lomas y visitar el Castillo de las Nubes. Podría tocarlas. Un día hasta nos hospedamos allí, pero verdaderamente, hoy no era la ocasión propicia, Mamani sugirió que viniera nuevamente para concretar esa aventura, y yo le haré caso. Entonces solo íbamos a pasar un rato con Eliseo y Zenaida. Ellos tienen una casa muy bonita al lado de la carretera y también un negocio familiar de renta para visitantes extranjeros, cuyo nombre es Hospedaje Los Helechos.
Yo iba de lo más animada, porque son personas muy buenas que conozco desde hace años y allí es tan bonito, rodeado todo de vegetación y colorido. Nos recibieron con una gran sonrisa, un delicioso café y conversaciones agradables, poniéndonos al día de las cuestiones familiares, y más aún del principal pasatiempo de Eliseo, la jardinería y el cultivo de flores.
Por eso es que titulé así este post porque fue, en efecto, una visita navideña en la que estas delicadas damas fueron casi el principal tema de conversación.
De estas me enamoré a primera vista. Y nuestro anfitrión me prometió sembrar en una maceta una para mí, al ver el interés que mostraba en ellas.
Todas las imágenes que les comparto hoy las tomé con mi móvil, pero no dejé de fotografiarlas con mi cámara, solo que no traje conmigo la laptop y es imposible procesar los archivos RAW. Seguramente vendrá alguna otra publicación en detalle, ahora solo les mostraré, digamos, el paisaje general y algunas tomas más cerradas.
Por aquí estuve haciendo fotos de detalles de los cactus y suculentas. También unos contraluces, con los que quedé muy satisfecha.
Eliseo me dijo que esto es un manzano. Él espera que se logre. Yo nunca había visto uno aquí en Cuba.
En ese momento estaba mostrándome su pequeño vivero, donde obtiene todas las variedades de flores y plantas ornamentales que siembra en su patio.
Puedo decir que esto me ha inspirado. Es tan bonito ver crecer tanta maravilla, como presenciar el orgullo con que habla acerca de los procesos de cultivo y mantenimiento.
Este ambiente también fue propicio para que por fin supiera yo cuál es el pájaro que suena (🤭 canta) como un delfín. ¡Es un Carpintero Real! 😂
Allí sí hay aves para la actividad de avistamiento, lo sé. Entre Eliseo y mi papá comenzaron a mencionar pájaros e hicieron una lista larguísima de la que recuerdo nombres como Arriero, Tocororo, Zorzal, Cartacuba, Tomeguín del pinar y de la tierra... Eran muchos, pero es comprensible, estábamos cerca de las montañas azules.
Te adelanto que he fotografiado a otro colibrí. Por supuesto no fue con este móvil.
Ahora voy a comer un pedacito de turrón. Lo han traído en camello, y no puedo hacerles el desaire a estos visitantes. 😉