Hola:
Era un deseo de mi esposa y mío casarnos por la vía civil, pues queríamos formalizar nuestra unión ante la ley. Hace dos semanas fuimos a sacar cita para efectuar el matrimonio y para nuestra sorpresa los turnos estaban a sólo una semana. Siete días después contrajimos nupcias. El acto se produjo en la notaría de nuestra localidad, donde estuvo presente nuestra familia y todo fluyó a la perfección.
Sucede que en toda boda siempre hay algo que no sale bien y la nuestra no fue la excepción.
En la mañana del día señalado fuimos a recoger el cake que había mandado a hacer mi esposa. El señor que lo hizo, muy amable por cierto, salió con el cake muy contento y dijo: -"mira, ¿te gusta?". No pueden imaginar la cara de sorpresa de mi esposa, pero no de alegría, sino de decepción. No era lo que esperaba y no le gustó. Ella le respondió: -"pensé que la panetela iba a ser un poco más alta". Resulta que ella le había pedido un cake de base redonda, de dos niveles y totalmente blanco. Así mismo era, pero el problema era la proporción, pues el nivel de abajo tenía un diámetro muy superior al de arriba o viceversa y en contraste las panetelas tenían poca altura.
Llegamos a la casa y mi esposa empezó a llorar sin consuelo. Me decía: -"es nuestra boda y tenemos un cake feo". Ya era tarde para buscar otra opción y por eso estaba desesperada. La ceremonia era algo sencilla y solo para la familia, pero queríamos que saliera lo mejor posible todo. Se culpaba por no haber visto muestra de los trabajos anteriores del repostero. Solo tenía de referencia que estaban sabrosos, pero no tenía fotos para ver la estética y terminación.
Ella salió de la casa, buscó a una vecina para que le ayudara con alguna idea de cómo se vería mejor el cake. Quería hacerle más merengue para adornar en la parte de arriba del cake. La vecina no creyó que fuera buena opción, pues ya tenía almíbar suficiente y ponerle más peso podría hacer deshacer el merengue. Llamaron a una amiga para que le prestara unos muñecos de pareja de novios y los fue a buscar. La amiga vino con ella hasta la casa para ver cómo podía ayudar y le aconsejó agregarle flores naturales. Volvió a salir a buscar unas rosas rojas (príncipes negros). Puede parecer increíble pero en todo el pueblo de Santiago de las Vegas no encontró quién vendiera ese tipo de flores. Regresó otra vez a la casa con las manos vacías y el cake seguía en las mismas condiciones que como lo recibió. Su mamá (mi suegra) le aconsejó buscar por los jardines de las casas vecinas, pues podía ser que algún vecino tuviera plantado este tipo de flor. Volvió a salir y esta vez regresó con dos flores y su rostro con mejor semblante.
Ya tenía algo para mejorar, pero decía que le faltaba altura. Se le ocurrió hacer una base de cartón que le ayudara a aparentar mayor esbeltez:
Agarró una caja de cartón, recortó un círculo de igual diámetro al del cake y una franja rectangular que le adosó al círculo de forma perpendicular a este. Pegó estos dos elementos y luego los forró con hojas de papel blanco.
Colocó esta base sobre la mesa, le acomodó el cake, los muñequitos y le pegó las flores a la base.
Fue algo sencillo, aunque costó trabajo conseguir las cosas para darle un cambio que sin dudas marcó la diferencia, sobre todo para que mi esposa se sintiera bien porque estaba muy disgustada con la terminación del sujeto.
Finalmente todo el proceso de maquillaje del protagonista de esta anécdota de terminó a la 1:00pm y teníamos que estar en la notaría a las 3:00pm.
Empezó a llover con grandes vientos y en eso una llamada de los testigos de la boda para decir que uno de ellos no podría ir. Por suerte estaba mi madrastra para suplir este bache, pues era una posibilidad que habíamos valorado. Teníamos el inconveniente también de un vino que habíamos comprado y estaba malisimo por suerte lo probamos antes y nos habían regalado más, pero eso no fue todo, también buscamos donde comprar harina, cosa que nunca apareció, pero pude conseguir, el día anterior mi suegra estuvo haciendo unas croquetas con esa harina y adivinen qué, la harina malisima, no había quien se comiera las croquetas del mal sabor que tenían, pero pudimos también resolver a última hora. Por otra parte la sidra estaba muy buena, la comida hecha no se si para mi cumpleaños(mismo día) o para la boda si estaba deliciosa.
Por fin terminó la lluvia a tiempo para poder realizar la ceremonia y pudimos llegar sin contratiempos. A partir de aquí todo salió bien, por suerte, porque algo que no había dicho es que ese día coincidió que era mi cumpleaños. Fue algo que decidimos hacer para que no se me olvide la fecha de nuestro matrimonio, pues tengo muy mala memoria 😂.
He querido compartir esta historia real porque creo que en toda situación complicada se debe tomar un respiro para pensar cómo salir de ella y luego actuar. Esto fue lo que ocurrió con el cake, primero fue el impacto pero después entre varias personas se buscó una solución para mejorar la situación. Pienso que es aplicable a cada momento difícil en la vida de cada uno de nosotros.
¡Ah, el cake estaba bueno! ¡Él era feo pero sabroso!.
Fin.
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