Hola a todos, aquí les traigo la continuación del cuento..espero no me haya ido tan mal..esta parte la titule...
EL RITUAL DEL SILENCIO
El cuaderno de Daniel terminó en manos de Luna, una restauradora de arte especializada en objetos rituales. Había leído historias sobre el espejo maldito, pero algo la impulsaba a seguir: su hermana desapareció años atrás… la misma semana que Daniel fue encontrado con el rostro distorsionado frente al cristal.
Luna no lo dudó. Armó una investigación a fondo, descubriendo que el espejo fue creado por el alquimista Ezren Callo, quien creía que los espejos eran portales temporales. En sus escritos decía: “Las almas que se miran en lo eterno pueden deformar la línea del tiempo, y solo un sacrificio voluntario puede detener el ciclo.”
Con esa pista, Luna viajó al viejo hotel donde se decía que el espejo había reaparecido. Lo encontró en una habitación en ruinas, rodeado por velas ya consumidas. Al mirar el cristal, vio todas las almas atrapadas… incluyendo a su hermana, que la llamaba con los ojos llenos de miedo, pero sin voz.
Luna estudió las inscripciones del marco. Había símbolos que coincidían con antiguos rituales de aislamiento dimensional. Usó lo siguiente:
Sal negra trazada en forma de espiral.
Un espejo común colocado detrás del maldito, para reflejar lo reflejado.
Una frase en latín: “Speculum non plus videbit te.” (El espejo ya no te verá).
Pronunció el ritual justo a las 3:13. El espejo comenzó a temblar. Las figuras en su interior gritaban en silencio, como si resistieran el rompimiento. Pero Luna, sin miedo, cubrió el espejo con un paño rojo y lo encerró entre dos espejos comunes formando una especie de prisión visual.
El espejo maldito se quebró… pero sin romperse físicamente. En su interior, los reflejos dejaron de moverse. Su hermana… no apareció. Sin embargo, Luna sintió que alguien estaba detrás de ella durante semanas.
La maldición no se rompió por completo. Solo fue encerrada. Y ahora hay tres espejos unidos por cadenas en el sótano del hotel. Nadie ha vuelto a entrar… porque en el silencio, se escucha a alguien decir:
“Ahora te veo a ti.”