!Preparate para adentrarte en un mundo oscuro!
No se si lo logré, creo que para ser uno de los primeros que escribo en mis ratos libres no lo hice tan mal.
Por favor léanlo y demen sus sugerencias, se aceptan críticas
Ahí les va...
"La eternidad del espejo"
En un pueblo olvidado por el tiempo, donde los relojes solo avanzaban cuando alguien moría, vivía Selena, una restauradora de antigüedades. Su especialidad eran los espejos antiguos. Cada pieza que tocaba parecía brillar como si reviviera recuerdos que no le pertenecían. Un día, un coleccionista sin nombre le dejó un paquete sin remitente: un espejo alto, de marco barroco y cristal ennegrecido como el carbón.
Selena, intrigada, decidió restaurarlo a pesar de una nota pegada al reverso que solo decía: “No reflejes lo que no puedes soportar.” Al pulir la superficie con un paño de lino, algo extraño ocurrió: por primera vez, no se vio a sí misma. Lo que reflejaba el espejo era su taller... pero sin ella en él. Solo una figura borrosa al fondo, de espaldas, que no estaba en la habitación real.
Cada noche, el espejo reflejaba una escena distinta: un incendio, una figura llorando, una versión de Selena dormida en el piso. Empezó a notar que los reflejos sucedían antes de que ocurrieran en la vida real.
Intentó venderlo, destruirlo, incluso enterrarlo. Pero siempre volvía. Una mañana, despertó y vio que el espejo ya no estaba en su taller… sino en su dormitorio. Y ella, en su reflejo, ya no era la misma: tenía los ojos vacíos y una sonrisa que no le pertenecía.
Desesperada, recurrió a su abuelo, que había sido coleccionista de objetos ocultos. Él, temblando, le confesó que ese espejo había sido construido para atrapar destinos, un experimento olvidado del siglo XVIII. “No es que refleje el futuro —le dijo—, es que lo dicta. Lo que ves no es lo que vendrá, es lo que el espejo quiere que ocurra.”
La figura que había visto tantas noches se reveló en la víspera de su desaparición: era ella misma, pero con la mirada de alguien que había aceptado el pacto. La mañana siguiente, Selena no estaba. El espejo sí, impecable y reluciente… en el escaparate de una tienda de antigüedades en otro pueblo, esperando a su próximo dueño.
Y tú… ¿alguna vez has sentido que tu reflejo te observa más tiempo del necesario?
Cinco años después de la desaparición de Selena, la tienda de antigüedades que había exhibido el espejo cerró sin previo aviso. El dueño, según los vecinos, comenzó a hablar con “su reflejo” y fue internado tras romper todos los espejos del local con un martillo envuelto en terciopelo rojo.
Nadie supo qué pasó con el objeto... hasta que llegó a manos de Daniel, un estudiante de historia obsesionado con artefactos malditos. Lo compró por internet, pensando que se trataba de una farsa más. Pero cuando el espejo llegó, notó algo extraño: en el cristal, aún empañado, se podía leer una palabra escrita con algo similar a condensación: “Ayúdame”.
Daniel no vio nada extraño… al principio. Pero cada noche, mientras dormía, el espejo parecía acercarse unos centímetros a su cama. Pensó que estaba alucinando hasta que lo midió con tiza. Y a la cuarta noche, encontró la marca borrada… y el marco manchado con algo que no era polvo.
Una madrugada, el espejo lo mostró a él… muerto… en su estudio, con la misma ropa que llevaba puesta. Pero no ocurrió. No ese día.
Así comenzó el juego del espejo: mostrarle múltiples muertes posibles. Algunas absurdas, otras horriblemente detalladas. Daniel, agotado, intentó esconderlo, pero el espejo reaparecía donde estuviera un reflejo: en una cuchara, en una pantalla apagada, en una gota de agua..
Una noche, el espejo no mostró una muerte. Mostró a Selena. Estaba viva… atrapada. Gritaba, golpeando el otro lado del cristal, pidiendo salir. Detrás de ella, decenas de figuras: todas con ojos huecos, todas con una sonrisa torcida. Todas, reflejos de personas reales. Quizás dueños anteriores.
Entonces lo entendió: el espejo no predecía muertes, las necesitaba. Cada alma reflejada que creía mirar el futuro, solo estaba viendo su condena. Un ciclo de posesión y suplantación.
Daniel tomó una decisión desesperada. No podía destruir el cristal, pero podía hacer que nunca lo miraran. Selló su casa, cubrió todos los objetos reflectantes y escribió todo en un cuaderno, con la advertencia: “No lo devuelvas al mundo. Si lo ves, no mires.”
Hoy, se rumorea que el espejo volvió a aparecer… en un hotel abandonado, al final de un pasillo donde siempre hace frío, aunque el sol esté afuera. Y que si alguien se atreve a mirarlo… verá a Selena, todavía allí, esperando que alguien más cruce el reflejo y la libere.
Hasta aquí llegué amigos, estoy preparando un final todavia para este cuento..si quieren pueden dar sugerencias..gracias..les agradeceria todo su apoyo.