Hoy domingo nos hemos reunido parte de mi familia paterna. Está vez por un motivo de salud. Tranquilos, no es nada tan difícil aunque uno de mis tíos debe entrar al quirófano a una operación sencilla. Sino fuera por eso lo demás fuera una fiesta. Pues aquí estamos en la espera de los procesos médicos que la verdad se han demorado. Mientras tanto nosostros que somos bastante conversadores hemos comenzado a contar historias.
Al tío Flaco, por acá conocido como , tiene un montón de cosas de que hablar, esta vez ha denotado su afición por la lectura y la fotografía. Me explicó un poco sobre la regla de los tres tercios en la fotografía, sobre no dejar espacios en blanco, también sobre no cortar extremidades y buscar un punto de apoyo para evitar las imágenes movidas. Yo creo que este es alumno de
nuestra querida hivers fotoreportera.
Habló también con pasión de la literatura rusa que leyó de joven. Así salieron títulos como: Un hombre de verdad, Aquí los atardeceres son apacibles, Así se templó el acero, Crimen y castigo, La joven guardía, Ocurrió cerca de Rovno. Este último libro fue el que dió origen a la conversación porque Enrique, el otro tío lo sacó a colación ya que lo escuchó por la radio y de forma jocosa cuando le preguntaron dónde había sucedido algo soltó: Ocurrió cerca de Rovno y todos nos reímos a carcajadas porque la verdad este tío si no ha leído tanto, pero sí es muy ocurrente.
Los cuentos de Enrique son los que más me gustaron porque narran las peripecias en las que muchas veces se vieron envueltos, él, sus 13 hermanos y sus padres en el falde'o de las lomas de la parte más occidental de la Cordillera de Guaniguanico, específicamente entre la Loma del Fuerte y La Loma del Pajonal. Así contó el día en que aprendió a ordeñar vacas.
Las palabra que yo uso son casi sus palabras, su lenguaje campesino. Mi abuela Cuca, que en paz descanse, era la encargada de los animales domésticos, puercas carneros y gallinas recibían de su mano todos los cuidados y también, temprano al aclarar de Dios ordeñaba las vacas. Pues un día Cuca amaneció con mucho dolor de muelas y él se hizo cargo de la faena. Los cubos rebozando de leche fueron la viva prueba de que ya estaba listo para asumir ese trabajo.
Algo parecido pasó a la hora de matar un puerco. El abuelo Justo, su papá, no llegaba y él agarró el cuchillo y puso manos a la obra. Al poco tiempo tenían ya las yucas con los chicharrones adentro, la boca y el estómago repletos de grasa y masitas de puerco. Vamos a decir la verdad, no es muy saludable, pero es una de las cosas más ricas que se comen en el campo. El oficio de carpintero no lo agarró tan fácil. Se dió muchos martillazos y cortaduras con las herramientas, lo que sí se es que superó con creces a su padre que fue su maestro.
Señores la cosa se demora, paro el cuento un momento a ver si voy a comer algo y de paso estiro un poco las piernas. Me he reído cantidad. Ahora camina conmigo hasta la cafetería mi prima Idolidia, licenciada en laboratorio clínico y está desesperada porque ha dejado su perrita Susi al cuidado de nuestra tía. Imagínense hasta llamó por teléfono, a la perrita. Merendamos y reanudamos las conversaciones y ahora viene la parte que más he disfrutado en esta espera.
Contaron que los varones salían a trabajos en el campo al cuidado de mi padre que era uno de los mayores. Así salían a labrar la tierra, a hacer carbón, a recoger ganado y siempre acompañados de alguna décima que entonaba mi padre. Ellos recuerdan muchas y cada una repitió la que pudo, a veces solo algunos pedazos. Les pongo algunas que a decir verdad no están con rimas perfectas pero se disfrutan.
Cuando la luna declina
por debajo e' los maneyes
creyendo que eran los bueyes
me puse a enyugar gallinas.
Me llené el cuerpo de espinas,
subiendo por una aroma,
por coger una paloma
que resultó ser totí
y cuando despierto me ví
Me caí por una loma.
De que le vale al pocero
Descubrir el manantial
Si es que tiene que bajar
a lo profundo del suelo.
El hombre debe en su vuelo
pasearse de flor en flor,
cantar como el ruiseñor,
subirse a las altas ramas
y dar pruebas de que ama
cuando descubre el amor.
Una mañana de duelo
muerto de hambre y merendado
me encontré una mata de mango
cargadita de ciruelo.
Salió el viejito Manuelo
que se mudó esta semana.
mirando de mala gana:
muchacho deja esas nueces
que son limones franceses
que yo traje de la Habana.
En fin, me he demorado escribiendo este post y ya entraron a mi tío al salón. La doctora anestesióloga sale a cada rato y nos informa que todo está bien. Bueno los dejo que ya lo sacan del salón y nos llaman para verlo un momentico. Dicen que todo está muy bien.
Las imágenes utilizadas en la publicación son de mi propiedad tomadas con mi móvil Xiaomi Redmi 12C.