¡Hola a todos! Un saludo ante todo a la comunidad y a los cubanos que se mueven por aquí. Quería enseñarles algo especial que tengo aquí en el taller.
El otro día, después de terminar un par de arreglos, me puse a revisar mi cajita de piedras especiales y saqué esta majestuosa Aguamarina que les muestro en la foto. No es una piedra que se vea todos los días con este tamaño, nada menos que 16 quilates. Cuando la coges con los dedos, de verdad que te transportas al color del mar, un azulito suave, limpio, que te da hasta paz mirarlo.
Para los que no la conocen, les cuento un poquito de ella sin aburrirlos con mucha teoría. El nombre lo dice todo: viene del latín "aqua marina", agua de mar. Y no es por gusto, porque ese color azul es lo que la define.
Técnicamente, es la hermana del Berilo. El mismo tipo de piedra que la esmeralda, pero con otros minerales que le dan el color azul en vez de verde. En la antigüedad, los marineros decían que era el tesoro de las sirenas y la llevaban como amuleto para que el mar no se portara mal con ellos. ¡Imagínense!
A ver, para que se entienda fácil qué la hace especial en sus diferentes estados:
En su estado natural: Cuando sale de la tierra, la Aguamarina no es siempre así de brillante y facetada. Sale en unos cristales alargados, muchas veces llenos de impurezas y con un color más verdoso.
El "retoque" de calor: Esto es un secreto del oficio que la gente no sabe. Casi todas las aguamarinas del mercado, incluso las más caras, pasan por un tratamiento térmico (calor controlado). ¿Para qué? Para quitarle ese tono verde y que se quede con el azul puro y limpio que ven en la foto. Y sí, es un tratamiento permanente que el gemólogo serio siempre te va a mencionar.
Talla y Claridad: Lo bueno de la aguamarina es que suele ser una piedra bastante "limpia", no como la esmeralda que está llena de inclusiones. Esta mía tiene una talla oval y es lo que llamamos "clear", está muy limpia, lo que hace que la luz rebote y brille de esa forma. ¡Mírenla cómo destella encima del papel!
Dureza: No es un diamante, claro, pero es una piedra dura. En la escala de Mohs está entre 7.5 y 8. Eso significa que aguanta bien para un anillo o un colgante, no se va a rayar con el roce de la ropa, pero siempre hay que cuidarla de un golpe fuerte.
A mí me encanta trabajar con ella porque el color combina con casi todo y siempre se ve elegante, nunca pasa de moda.
Espero que les haya gustado verla tanto como a mí tenerla. ¿Conocían esta piedra? ¿Qué les parece el color de esta pieza de 16 quilates? Me encantaría leer sus comentarios y, si tienen preguntas sobre gemas, me las pueden hacer y yo, desde lo que sé del taller, les respondo con gusto.
¡Un abrazo a todos y nos vemos en el próximo post!