Hace un par de semanas me vi con un verdadero reto entre manos, la presentación de un libro en uno de los espacios literarios más importantes de la ciudad de Santiago de Cuba. El reto estaba dado no solo por esto sino por el tiempo tan limitado con que contaba para leer el libro y hacer un análisis medianamente decente del libro. Ya había tenido una experiencia anterior con la que me había ido bastante bien, pero esta vez el la dificultad era mayor ya qué se trataba de un libro de noficcion y encima sobre un tema tan difícil de llevar de forma amena como lo es la educación en la Cuba del 2024.
Trascurrida ya una semana y sin mucha motivación había leído un par de capitulos y tenía la idea genera de lo que por seguro sería la presentación de un libro más aburrida qué hubiera hecho. Y no sería un problema si ha fin de cuentas con seguridad el libro solo me lo había leído yo para los demás sería terreno virgen. Esto pensé hasta que llego el mensaje de mi jefa que en resumidas cuentas decía: Posibemente el autor vaya a la presentación del sábado.
Cuando llego el día señalado los nervios los tenia a flor de piel, la librería Soler Pui sería el lugar para esta presentación en particular. A pesar de lo que se podía pensar público no faltaba en estos encuentros, en su mayoría autores de otros libros o profesores universitarios no tendría mucha oportunidad para los errores. Y más teniendo en cuenta que tengo la costumbre de no llevar anotaciones nunca, para mi suele ser algo que dota de seguridad a mis palabras frente a las personas que me escuchan y a su vez hace de mis espociciones algo más genuino. En la semana previa a la presentación me había sumergido en el libro del todo, más que intentando aprenderme su contenido línea por línea, buscando absorber parte de su esencia para así establecer un hilo argumental coherente durante toda la presentación.
Como este era un libro de educación que hablaba sobre la historia de una escuela modelo decidí enfocar mis argumentos desde la base histórica, pero no mirando hacia el pasado sino destacando los valores que dejaba ver el libro como ideales para la "escuela del futuro". Al parecer iba funcionando, uno sabe esas cosas cuando esta adaptado al público por el leguage corporal de las personas, normalmente hacen gestos de afirmación involuntarios cuando conectan con alguna idea o pensamiento. Y también por suerte para mi el autor al parecer no había ido cosa que me hubiera puesto algo nervioso, lo único que me interpelaba un poco era un hombre canoso que me hacia señas cada un tiempo supuse que a alguien que se encontraba a mi espalda. Con todo y eso la presentación fue un éxito y lo supe por los aplausos que resivide personas que de seguro sabían mucho más de libros y educación que yo.
Cuando ya estaban por cerrar el espacio y solo quedaba la parte de las preguntas y las dudas hicieron pasar al frente al hombre de las señas quien no pidió la palabra, pero en efecto era el autor. Y más que críticas recibí un par de elogios de su parte, cosa que tras una larga panorámica sobre la creación del libro me dejo en claro que si tal vez era un gran reto, pero si es posible llevar a bun termino la presentación de un libro en Santiago de Cuba.