Acabaron las Romerías de mayo, tal vez el mayor cruce del arte joven en todo el país y más que una reseña sobre el evento me gustaría que sirviera como un espejo sobre el estado actual del arte joven en Cuba.
Mi llegada a las romerías fue caótica, incluso yo que vengo de Santiago de Cuba y estoy tan adaptado al carnaval no esperaba una ciudad tan vibrante a esa hora de la noche como lo era Holguín en romería. Eventos en cada esquina, los artistas jóvenes y no tan jóvenes más relevantes en el arte mal llamado "alternativo" desperdigados or el centro de la ciudad haciendo de público y de protagonistas a la vez toda una espirar de luces música, eufória, todo en unas pocas calles. Pero más que un simple carnaval aquí el arte estaba en cada esquina.
Luego de encontrar donde pasar la noche, cosa que se hace casi imposible para estas fechas (del 2 al 8 de mayo) salí a mi primer evento que inició a eso de las 12 am. Mis espectativas eran altas, siempre se decía de la afluencia de público y bueno para el Rap por lo menos en Cuba eso era algo raro. El público a eso de la 1 am si había invadido el escenario, pero no de la forma en la que el propio organizador esperaba, quien animaba a los asistentes a traer a sus primos, vecinos, amigos el día siguiente, cuando se realizaría la gran final.
El día siguiente me sumergí en otro de los mundos qué tambien amo, la literatura, en un sitio qué parece casi mitológico para los estándares de la ciudad, un café literario que en efecto si funcionaba, nos pasamos la mañana yo y los amigos del mundillo entre presentaciones de libros y lecturas, esta vez si, con la biblioteca a explorar, pero con la particularidad de que todos los que estaban de alguna forma u otra estaban muy metidos en el mundo de las letras, ya fueran autores, editores, críticos, etc, del público de a pie, quien debería ser el receptor principal, ni las sombras.
Esa misma noche la inauguración de una Expo me absorbió, jóvenes de la academia exponiendo sus obras, muchas cámaras y público muy joven de quien pobriasmos presumir amigos de los propios expositores, pero público en fin. Luego de un par de conciertos que tuvimos por delante, si se dio el evento de Freestyle Rapnarok, el público había respondido a las plegarias del día anterior y el lugar vibraba. Luego de ires Y venires termine perfiendo en la final, pero con un muy bien recorrido y la conexión con los espectadores estuvo increíble. Ahora solo quedaban mis presentaciones de música y disfrutar del festival.
En los siguientes días una serie de infortunios se sumaron, el público comenzó a escasear, tal vez tantos eventos sucediendo a la misma vez dismaron las fuerzas de eventos más pequeños, tal vez la organización o dejar el evento más seguido para el primer día, muchos tal vez. Las industrias culturales fueron el tema principal de las Romerías en esta ocasión y fui testigo de la razón por la que si es necesario hablar sobre el tema, no hemos sabido como vender el trabajo de nuestros artista o sacar lo mejor de sus producciones. En mi memoria el evento quedará como algo memorable, lleno de reencuentro con amigos y sus maneras de hacer, el sentir el arte en todas partes, pero tampoco creo que segarnos ante la situación que atravesamos sea algo sano. El arte cubano esta en problemas, ¿a alguien se le ocurre una buena solución?