A ver salgamos del elefante en la habitación, mi verdadera pasión es escribir, bueno las palabras y creo que lo será por siempre, pero como solía decir mi abuela "de algo hay que vivir". Es por eso que hace un mes comencé con este nuevo empleo. Una amiga me había comentado que estaba buscando personal en su oficina de comunicación en la facultad 1 de medicina de Santiago de Cuba y bueno como es uno de mis perfiles laborales decidí intentar.
Realmente llevaba un tiempo intentando alejarme de los trabajos estatales, el nivel de exigencia en comparación al salario realmente no compeza. Supongo que a todos graduados que se comienzan a meter en la vida laboral y sus complejidades les pasa lo mismo. Luego de meses de desempleo, intentar vivir del invento o de Hive, tuve que volver. No solo porque si hay días en que el hambre aprieta sino porque esa incertidumbre de donde sacar dinero al día siguiente realmente me comenzaba a pasar factura.
Así empezó esta nueva aventura, la Facultad desde la primera semana trajo ese nivel de exigencia que intente evitar a toda costa, digamos que en 5 días tuve que hacer el trabajo de un par de meses (antes de mi al parecer no había más nadie qué lo hiciera) baraje varias veces la posibilidad de dejarlo (si solo luego de una semana) pero bueno eso de la resistencia creativa se ha puesto de moda y luego de llegar reventado en la tarde y muchas veces no tener ni siquiera electricidad no tenía mucho tiempo a pensar en eso.
El trabajo se suponía sencillo, hacer fotos, diplomas, reconocimientos, etc, pero bueno muchas veces( siempre) sin las herramientas adecuadas, por suerte como solía decir mi abuelo "Dios aprieta, pero no ahorca" la segunda semana se sintió más calmada, digamos que me adecue al ritmo o forme mi propio sistema para sobrellevarlo. Comencé a hacer mio el espacio, supe manejar mejor el horario y mi vida personal, me hice mi pequeño rincón de paz en el caos que siempre se vuelven las oficinas en una universidad tan grande, tanto así que hasta comencé a disfrutar la vista que se ve al bajar y subir varias veces por las escaleras del cuarto pisos (sin ascensor) donde esta mi oficina.
Ya con un mes de trabajo puedo decir que me voy sintiendo parte de mi nuevo entorno, tal vez sea por esa euforia que ha de provocarme el primer salario (aún por cobrar) aunque se que no durará más de unos pocos días. Los problemas se que seguirán ahí (y más ahora con esto de los datos móviles) pero bueno al menos tengo cierta paz de que aparte de vivir del invento el nuevo trabajo tiene vistas preciosas. Algo eso algo, así siempre le decía a mis abuelos.