
Tal vez el evento que tira con más fuerza del arte joven es este tipo en toda Cuba y este año casi no se hace. Si incluso el arte en ocaciones le toca darse de bruces contra la realidad y eso fue lo que casi sucede en esta ocasión. Para nadie es un secreto la situación actual del país y como está afectado a la soledad en todos los niveles así como su repercusión de en la vida cotidiana.

Por eso este año la idea de aglutinar artistas de todo el país y de distintas manifestaciones artista con sus obras y espectáculos a cuesta parecía una locura. No hablamos solo del costo materia sino también del logístico en estos tiempos de crisis normalmente apostar por el arte es un reto, imaginen la contingencia en apostar por todas las artes, echa por jóvenes, que a fin de cuentas son los más desmotivados por las situaciones de la cotidianidad del país.

Muchos dieron a las romerías por pérdidas, pero no el arte joven como siempre se impuso. Algunos opinan qué tal vez es una maniobra desde algún círculo del poder para mostrar una salud que el sistema cultural ciertamente no tiene, otros podrán opinar que es una locura sin más, pero cuando se está en las Romerías uno es capaz de percibir esa fuerza más que tiene el arte y que los jóvenes producen y por el que apuestan al punto de autogestionarse la estancia, la alimentación y sin saber del todo los si tendrán un espacio en los eventos.

Eso sí, quien llega a algún espacio de las romerías tiene las puertas abiertas, porque este es lo los pocos evento que permiten a quien tenga la voluntad mostrar lo que hace. Porque si es arte en tiempos de contingencia, donde hay otras prioridades. Y si puedes que no sea imprescindible, pero el arte sana y estás romerías han sido la prueba de cuando hay voluntad el arte joven se da aún el la crisis más extridentes.
