Recuerdo que de pequeño tenía un sueño recurrente, qué llegaba al final de la calle y un monstruo que emergía del mar con muchos brazos y piernas me llamaba, ese monstruo era la conga.
Originada hace más de un siglo esta constituye una de las tradiciones más arraigadas en la población de Santiago de Cuba, si bien muchos historiadores rastrean su origen hasta el barrio de los Hoyos, realmente su origen sigue envuelto en una capa de misterio.
Mi experiencia personal tal vez ha sido parecida a la de muchos niños que se podían ver alrededor. Vivo justo en una de las avenidas principales de la ciudad por donde si o si pasa La Invasión(como se le llama a esta conga popularmente) todos los años) inevitablemente me tendría que enfrentar a este fenómeno de una forma u otro, mi abuela (con un máster en ciencias de la educación) lo sabia. Así que desde muy pequeño me enseñó la forma más segura de estar en ella.
Porque si, a pesar de la gran cantidad de niños que puede verse a sus alrededores, la conga es algo peligroso. La gran aglomeración de personas, el descontrol o que sea el momento del año que muchas personas con problemas personales usa como se dice por aquí ”para resolver" cosa que ha hecho conformar algo así una arquitectura del peligrosidad en este típo de fenómeno. Mientras más cerca del centro se este más peligrosa se vuelve, por eso las personas de la 3ra edad o los niños suelen ubicarse en los extremos o preferiblemente atrás.
Teniendo en cuenta estas características hay quien se preguntara, porque se sigue haciendo o porque sigue arrastrando a tanta gente y la respuesta podría ser más sencilla de lo que se podría esperar, esta es una tradición y no solo eso, esta es una tradición vida, que no pertenece a los libros de historia sino que invade las calles cada año cuando el verano esta por llegar.
Tal vez el próximo año hago como los anteriores e ignore el fenómeno casi por completo, cuando ya lo haz vivido más 10 o 15 veces pierde el atractivo (sabía fue mi abuela en apagarme la llama de la curiosidad desde bien joven) pero bueno este año fue cuando menos interesante recordar aquel sueño infantil, a mi abuela y mostrarles un poco de lo real maravilloso que aucurre donde vivo.