Ya han pasado unos años desde la última vez que escribí por este medio.
Han sucedido muchas cosas. Ya no soy profesor universitario. Estaba dando clases en dos universidades a la vez y me aumentaron el número de materias en las dos, y esto me estaba quitando tiempo de cosas que para mí eran más importantes, más concretamente mis casos judiciales. También empezamos a llevar un caso fuerte de violencia basada en género en la oficina que nos ha ocupado bastante desde que comenzó.
Sin embargo, experimente el mayor de los cambios que pude haber imaginado. La muerte de mi padre.
Mi papá murió el 09 de diciembre de 2024. Ese año le detectaron cáncer de próstata a mediados de marzo. Él tenía 84 años cuando hicieron el diagnostico.
Pocas veces había visto a mi papá tan devastado emocionalmente como el día que hicieron el descubrimiento. No quería hablarme o mirarme. Solo estaba sentando en su sillón mirando al piso. Fue una noticia bastante dura para toda la familia. No obstante, cuando íbamos al médico él le recomendó un tratamiento que mejoro mucho su condición física y su estado de ánimo. Se le aplico tratamiento dado que al ser una persona tan mayor no era recomendable una quimioterapia. Pese a su condición, él vivió sus últimos meses en buena forma.
En su último mes, la condición física de papá se fue deteriorando. Fue perdiendo el apetito y cada vez aumentaban los dolores musculares. A pesar de ello, papá mantenía su buen humor.
El día en que murió empezó desde muy temprano. Mi sobrino llego a mi casa a las 3 de la mañana. Me dijo que papá estaba muy mal y que debíamos ir. Y así era, papá estaba en muy mal estado. No quiero entrar en detalles. Solo que papá duro inconsciente casi todo el día. Las pocas veces que se comunico fue en la madrugada y en la noche. Ese día fue ingresado en un hospital de la ciudad.
Yo fui un momento en la tarde al bufete y luego fui a la casa a tratar de descansar un rato ya que esa noche me quedaría con él en el hospital.
Recuerdo que llegue a las 8:30 pm y que a las nueve se fue mi hermana, mi cuñada y mi sobrino del hospital, se habían acabado las visitas. Papá ya podía pronunciar palabras a este punto, aunque no pronunciaba nada coherente, solo llamaba a una tía que murió hace unos años. Y de esta forma, poco a poco sus pulsaciones fueron bajando, igual que su nivel de oxígeno. Reconocía cuando la vida se apagaba. Ya había vivido lo mismo con mi madre hace unos años atrás.
Papá murió a las 11:30 pm del 09 de diciembre de 2024 a la edad de ochenta y cinco años. Tuvo muchos hermanos y seis hijos. Al día siguiente lo velamos y el 11 de diciembre fue enterrado junto a mi madre.
Mi padre era lo que yo consideraba mi hogar y mi concepto de familia. Era aquella persona a quien recurría siempre que me pasaba algo bueno o malo o cuando no me pasaba nada. No vivíamos juntos pero yo trataba de visitarlo todos los días. Mis hermanos están fuera del país, y en el país solo queda una hermana con la que no tengo una buena relación.
Luego de su muerte, debo decir que mi concepto de hogar se desmorono y muchas veces me sentía solo.
En ese momento ahogue mi dolor en el trabajo. Mi jefe se fue de vacaciones unos meses y yo quede encargado de la oficina, así que debía trabajar fuertemente. Debo decir que me siento agradecido de eso, ya no tenía mucho tiempo para pensar en mi papá durante el día. Más sin embargo su ausencia me pegaba cada noche.
Muchas veces soñaba con él. Siempre nos abrazábamos en los sueños y él tenía su camisa azul de cuadros. Últimamente cuando sueño con él solo lo busco por mi casa o por las calles para comentarle las cosas que pasan, pero no suelo encontrarlo.
Ya ha pasado casi un año desde que lo perdí y cada día pienso en él. Él logro casi todo lo que se propuso en esta vida, y todo lo hizo en pro de su familia. Su perdida ha sido un gran golpe, pero a su vez un impulso.
Sé que él me cuida donde sea que este, me siento acompañado y aunque ya no puedo ir a su casa a hablar con él, todavía me lo consigo en mis sueños, y todavía puedo mirar al cielo y pedir su ayuda cuando la necesito y agradecerle cuando me la ha brindado.
Ya han pasado unos años desde la última vez que escribí por este medio.
Han sucedido muchas cosas. Ya no soy profesor universitario. Estaba dando clases en dos universidades a la vez y me aumentaron el número de materias en las dos, y esto me estaba quitando tiempo de cosas que para mí eran más importantes, más concretamente mis casos judiciales. También empezamos a llevar un caso fuerte de violencia basada en género en la oficina que nos ha ocupado bastante desde que comenzó.
Sin embargo, experimente el mayor de los cambios que pude haber imaginado. La muerte de mi padre.
Mi papá murió el 09 de diciembre de 2024. Ese año le detectaron cáncer de próstata a mediados de marzo. Él tenía 84 años cuando hicieron el diagnostico.
Pocas veces había visto a mi papá tan devastado emocionalmente como el día que hicieron el descubrimiento. No quería hablarme o mirarme. Solo estaba sentando en su sillón mirando al piso. Fue una noticia bastante dura para toda la familia. No obstante, cuando íbamos al médico él le recomendó un tratamiento que mejoro mucho su condición física y su estado de ánimo. Se le aplico tratamiento dado que al ser una persona tan mayor no era recomendable una quimioterapia. Pese a su condición, él vivió sus últimos meses en buena forma.
En su último mes, la condición física de papá se fue deteriorando. Fue perdiendo el apetito y cada vez aumentaban los dolores musculares. A pesar de ello, papá mantenía su buen humor.
El día en que murió empezó desde muy temprano. Mi sobrino llego a mi casa a las 3 de la mañana. Me dijo que papá estaba muy mal y que debíamos ir. Y así era, papá estaba en muy mal estado. No quiero entrar en detalles. Solo que papá duro inconsciente casi todo el día. Las pocas veces que se comunico fue en la madrugada y en la noche. Ese día fue ingresado en un hospital de la ciudad.
Yo fui un momento en la tarde al bufete y luego fui a la casa a tratar de descansar un rato ya que esa noche me quedaría con él en el hospital.
Recuerdo que llegue a las 8:30 pm y que a las nueve se fue mi hermana, mi cuñada y mi sobrino del hospital, se habían acabado las visitas. Papá ya podía pronunciar palabras a este punto, aunque no pronunciaba nada coherente, solo llamaba a una tía que murió hace unos años. Y de esta forma, poco a poco sus pulsaciones fueron bajando, igual que su nivel de oxígeno. Reconocía cuando la vida se apagaba. Ya había vivido lo mismo con mi madre hace unos años atrás.
Papá murió a las 11:30 pm del 09 de diciembre de 2024 a la edad de ochenta y cinco años. Tuvo muchos hermanos y seis hijos. Al día siguiente lo velamos y el 11 de diciembre fue enterrado junto a mi madre.
Mi padre era lo que yo consideraba mi hogar y mi concepto de familia. Era aquella persona a quien recurría siempre que me pasaba algo bueno o malo o cuando no me pasaba nada. No vivíamos juntos pero yo trataba de visitarlo todos los días. Mis hermanos están fuera del país, y en el país solo queda una hermana con la que no tengo una buena relación.
Luego de su muerte, debo decir que mi concepto de hogar se desmorono y muchas veces me sentía solo.
En ese momento ahogue mi dolor en el trabajo. Mi jefe se fue de vacaciones unos meses y yo quede encargado de la oficina, así que debía trabajar fuertemente. Debo decir que me siento agradecido de eso, ya no tenía mucho tiempo para pensar en mi papá durante el día. Más sin embargo su ausencia me pegaba cada noche.
Muchas veces soñaba con él. Siempre nos abrazábamos en los sueños y él tenía su camisa azul de cuadros. Últimamente cuando sueño con él solo lo busco por mi casa o por las calles para comentarle las cosas que pasan, pero no suelo encontrarlo.
Ya ha pasado casi un año desde que lo perdí y cada día pienso en él. Él logro casi todo lo que se propuso en esta vida, y todo lo hizo en pro de su familia. Su perdida ha sido un gran golpe, pero a su vez un impulso. Sé que él me cuida donde sea que este, me siento acompañado y aunque ya no puedo ir a su casa a hablar con él, todavía me lo consigo en mis sueños, y todavía puedo mirar al cielo y pedir su ayuda cuando la necesito y agradecerle cuando me la ha brindado.
Fotografía propia
It has been a few years since I last wrote here.
A lot has happened. I am no longer a university professor. I was teaching at two universities at the same time, and they increased the number of subjects I was teaching at both, which was taking time away from things that were more important to me, specifically my court cases. We also started working on a serious case of gender-based violence at the office, which has kept us quite busy since it began.
However, I experienced the biggest change I could have ever imagined: the death of my father.
My dad died on December 9, 2024. That year, he was diagnosed with prostate cancer in mid-March. He was 84 years old when they made the diagnosis.
I had rarely seen my dad as emotionally devastated as he was on the day they made the discovery. He didn't want to talk to me or look at me. He just sat in his armchair staring at the floor. It was pretty hard news for the whole family. However, when we went to the doctor, he recommended a treatment that greatly improved his physical condition and mood. He underwent treatment because, being such an elderly person, chemotherapy was not recommended. Despite his condition, he lived his last months in good shape.
In his last month, Dad's physical condition deteriorated. He lost his appetite and his muscle pain increased. Despite this, Dad remained in good spirits.
The day he died began very early. My nephew arrived at my house at 3 a.m. He told me that Dad was very ill and that we had to go. And so it was, Dad was in very bad shape. I don't want to go into details. Only that Dad was unconscious almost all day. The few times he communicated were in the early morning and at night. That day he was admitted to a hospital in the city.
I went to the law office for a moment in the afternoon and then went home to try to rest for a while since I would be staying with him at the hospital that night.
I remember arriving at 8:30 pm and that at nine o'clock my sister, my sister-in-law, and my nephew left the hospital; visiting hours were over. Dad could already speak at this point, although he wasn't saying anything coherent. He just kept calling out for an aunt who had died a few years ago. And so, little by little, his pulse slowed, as did his oxygen level. I recognized when life was fading away. I had already experienced the same thing with my mother a few years earlier.
Dad died at 11:30 p.m. on December 9, 2024, at the age of eighty-five. He had many siblings and six children. The next day we held a wake, and on December 11 he was buried next to my mother.
My father was what I considered my home and my concept of family. He was the person I turned to whenever something good or bad happened to me, or even when nothing happened. We didn't live together, but I tried to visit him every day. My brothers and sisters are abroad, and the only one left in the country is a sister with whom I don't have a good relationship.
After his death, I must say that my concept of home fell apart, and I often felt alone.
At that time, I drowned my sorrow in work. My boss went on vacation for a few months, and I was put in charge of the office, so I had to work hard. I must say that I am grateful for that, as I no longer had much time to think about my dad during the day. However, his absence hit me hard every night.
I often dreamed about him. We always hugged in my dreams, and he wore his blue plaid shirt. Lately, when I dream about him, I look for him around my house or on the streets to tell him about what's going on, but I don't usually find him.
It's been almost a year since I lost him, and I think about him every day. He achieved almost everything he set out to do in this life, and he did it all for his family. His loss has been a great blow, but at the same time, it has been a source of strength.
I know he's watching over me wherever he is. I feel accompanied, and even though I can no longer go to his house to talk to him, I still see him in my dreams, and I can still look up at the sky and ask for his help when I need it and thank him when he has given it to me.