¿Alguna vez te has arrepentido por la forma en cómo reaccionaste a algo que te dijeron?
Bien sabes que responder con la mente nublada por la ira, desata malas consecuencias.
Ese es un atajo para destruir relaciones y retroceder en los proyectos de trabajo.
Para nada te conviene que aparezca de improviso los nervios alterados de forma intempestiva.
Vamos, nos pasa a todos.
Si te fijas más de cerca, hay personas que mantienen la calma, son ecuánimes aunque sean azotados por improperios,vulgaridades y hasta empujones; injustos además.
¿Cuál será su secreto para no dejarse dominar por la ira?
Si recuerdas al Dr. Wayne Dyer (autor de "Tus Zonas Erróneas), él decía que una naranja, sin importar cómo la exprimas, siempre dará jugo de naranja.
¿Qué significa eso?
Si le preguntas a quien se ha dejado llevar por una actitud neurótica, querrá justificarla con decirte, "Es que tengo derecho a molestarme, por la forma en como me habló", o cualquier otra frase que intenta excusar su pérdida de control.
La realidad, es que si a una naranja la exprimes con cariño, saldrá jugo de naranja. Pero si la estrujas con agresividad, pisoteándola, aplastándola a martillazos mientras la insultas, no creo que vaya a salir de ella otra cosa más que jugo de naranja.
La naranja solo da lo que tiene; por eso nunca saldrá de ella jugo de ajo con cebolla, por que no tiene eso.
¿Te das cuenta lo que nos pasa? Cuando alguien nos exprime con un comentario desagradable, la respuesta que demos será lo que tenemos dentro.
Quien no tenga bondad y paciencia en su corazón, no podrá darla si carece de esos frutos.
Ya podrás entender la razón del porqué hay personas que responden agresivamente ante cualquier provocación, y no faltarán quienes crian adrede el rencor para vomitar su venganza cuando el plato este frío.
El meollo es que en vez de intentar reprimir la rabia, mejor cultivemos frutos que al ser exprimidos, ofrezcar el néctar del amor, bondad y amabilidad; cualidades que unen y alivian a quienes son afectados por las presiones que les amargan sus días.
Si no tienes la ira dentro de ti, no tendrás que preocuparte por reprimirla.
Además, reprimir las emociones negativas es perjudicial para la salud.
Y esa mala idea de que es bueno desahogar con violencia la rabia contenida, es falso, apenas proporciona un alivio temporal; solo se ha conseguido liberar un poco de ese estrés negativo al abrir una válvula de escape, pero no se ha atendido lo que causa esa presión.
Alejémonos de cualquier foco que pueda alimentar los amargos frutos del odio. Tu jardín ofrecerá lo que cultives.
Si alimentas a la tristeza y la rabia, acabarán con apoderarse de todo, apabullando los germinados de amor y bondad que alguna vez quisistes cultivar.
Las malas noticias que se ven en las redes sociales, los chismes, relacionarse con gente rencorosa, son algunos de los alimentos predilectos que nutren a las emociones destructivas; mantenlas lejos de ti, si quieres marchitar la ira que puede enmarañar a tu corazón.
En fin, sólo puedes dar lo que tienes, así que lo mejor es que tengas amor.