As children, our first superheroes are our parents. Girls idealize their fathers, and boys their mothers. Psychoanalysts refer to these as the Oedipus and Electra complexes, respectively. So I'll leave my parents out of these chronicles.
In any case, another family member usually follows in the chain of preference as a favorite. It could be an older brother or sister, an uncle or aunt, or even grandparents. In my case, I do not doubt it was my paternal grandmother, Mama Mery, with my Aunt Chela a close second.
I've already mentioned my grandmother in some of my chronicles, but I've said very little about my Aunt Ana Graciela, who celebrated her 90th birthday last December.
If you follow my chronicles, you'll know that I'm the firstborn, for better or for worse, even on my father's side, though not on my mother's. My late father was also the firstborn, and my mother the youngest of her siblings.
Among my sisters and cousins, I was considered Mama Mery's and my Aunt Chela's favorite, and she played a significant role in my early childhood. Perhaps it was a favor I earned because of my calm and gentle nature. It's not that I didn't get into mischief—of course I did—but nothing disastrous or serious, nor did I display a combative or irreverent temperament. On the contrary, I would describe myself as submissive.
Forgive me. I've spoken from my own perspective, as if trying to explain to myself why I was their favorite child. Perhaps the heart of the matter is simpler, more visceral, and instinctive. They were my favorites because they showed me the meaning of love through their actions. Their meticulous, sometimes cloying, care nurtured me in such a way that my childhood was happy and carefree. Of course, this is not to overlook or diminish the role of my parents. Much of who I am today is rooted in her actions.
I hold a deep love for Chela, my other mother. Simple and down-to-earth, a woman of the people, with no greater ambition than to live a peaceful life. God has granted her a long life and protection despite the harsh circumstances we Venezuelans have faced. I don't recall her ever showing hatred or reproach toward others. Without a doubt, she has been a great blessing, a guardian angel incarnate in my life.
I trust these chronicles have been as enjoyable for you as they were for me when reflecting on my experiences with the people who have left indelible marks on my own existence.
Greetings, my dear Silverbloggers. Have a wonderful day, regardless of any superstitions surrounding Tuesday the 13th.
Writing by in Spanish and translated to English using https://translate.google.com
The photographs are my property
Thanks for reading this for me. I hope you like my writing. I would love to hear your comments and learn from your feedback.
Tired...! Are you no longer satisfied with traditional social media?
Then I invite you to get to know Hive by clicking here.
Join our global community, where uncensored freedom is our north.
De niños, nuestros primeros superhéroes son los padres. Las niñas idealizan a los padres y los niños a sus madres. Lo que los psicoanalistas etiquetan como el complejo de Edipo y el de Electra, respectivamente. Así que, por lo tanto, dejaré afuera de estas crónicas a mis padres.
En cualquier caso, por lo general, sigue en la cadena de preferencia como persona favorita otra del entorno familiar. Podría ser un hermano o hermana mayor, tío o tía, incluso abuelos. En mi caso, no tengo duda de que fue mi abuela paterna, Mamá Mery, y muy competida por mi tía Chela.
De mi abuela, ya me he referido en algunas de mis crónicas, pero de mi tía Ana Graciela, quien en el pasado diciembre cumplió con bombos y platillos 90 años, muy poco.
Si seguís mis crónicas, ya sabréis que soy el primogénito, para bien o para mal, incluso en la línea paterna, mas no en la materna. Mi difunto padre también fue el primogénito y mi madre la última de sus hermanos.
Entre mis hermanas y primos fui considerado el consentido de Mamá Mery y de mi tía Chela, quien ayudó significativamente a criarme en mis primeros pasos. Quizás un trato que me gané en virtud de mi carácter tranquilo y amable. No es que yo no cometiera travesuras… claro que sí, pero no calamitosas o graves, ni mostré un temperamento combativo ni irreverente. Al contrario, podría definirme como sumiso.
Dispensen, he hablado desde mi propia perspectiva, como si quisiera explicarme a mí mismo por qué yo era el niño favorito de ambas. Tal vez el meollo sea más sencillo, visceral e instintivo. Ellas eran mis favoritas porque me demostraban con sus actos el significado del amor. Sus cuidados esmerados, a veces empalagosos, me nutrieron de tal manera que me hicieron la infancia feliz, libre de preocupaciones. Por supuesto, sin obviar ni desmeritar la labor de mis padres. Gran parte de lo que soy ahora tiene cimientos en sus acciones.
De Chela, mi otra madre, guardó un hondo amor. Sencilla y llana, una mujer de pueblo. Sin más pretensiones que la de llevar una vida tranquila. Dios le ha dado una larga vida y protección a pesar de las duras circunstancias que nos ha tocado vivir a los venezolanos. No recuerdo en ella actitudes de odio o reproches para con el prójimo. Sin duda, ella ha sido una gran bendición, un ángel guardián encarnado en mi vida.
Confío en que estas crónicas hayan sido agradables como las fueron para mí al meditar en las vivencias con las personas que han dejado huellas indelebles en mi propia existencia.
Saludos, mis queridos Silverbloggers. Que tengáis un día maravilloso, más allá de las supersticiones por aquello del martes 13.
Las fotos son de mi propiedad
Gracias por leerme. Espero que este escrito sea de su agrado. Me gustaría mucho leer sus comentarios al respecto para enriquecerme con sus críticas.
¡Cansado! ¿Ya no te satisfacen las redes sociales tradicionales?
Entonces, te invito a conocer Hive presionando aquí.
Únete a nuestra comunidad global, en donde la libertad sin censura en nuestro norte.