59 years old, heading towards the silver age.
Yesterday, when the calendar marked December 15, I celebrated reaching the age of 59.
This number invites reflection, not pause, although the soft murmur among family and friends is “you're old” “you've reached old age.” However, for me, it is the beginning of a new stage. Years ago, I wrote an article that I called: The adolescence of old age, to point out that stage between 50 and 60 years of age, in which a person is still young enough to start a series of activities, projects, and goals.
It is inevitable on any birthday, especially when we have traveled many paths, to take a moment to reflect on time and life's prospects.
Today, when I checked Facebook, I was pleasantly surprised to find more than 130 greeting messages. This made me take a quick flight through what my life has been. Finding greetings there from people from my era, from school, from high school, from the great University of Oriente, from my postgraduate studies, from political activity, from my professional practice, from my time in Caracas as a deputy in the National Assembly, has been a wonderful moment, which served to put into perspective what my life has been and what it will be.
Undoubtedly, what one thinks at age 20 or 40 is very different from what one thinks at age 59. Today, our life is reduced to the essentials, to quality of life, to connecting with people, to enjoying shared moments, to good writing, to talking with friends who, from afar, remind us of a beautiful time in Venezuela, but above all to the authenticity of maintaining our own criteria, of never allowing our voice to be silenced for the sake of convenience. Looking back, I feel that I have had a full life and a resume written in experiences and studies.
Today, at 59 years old, I must thank God for the family I have and the valuable company of my wife, who has been my great support for more than half of my life.
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En Español
59 años de edad, Rumbo a la edad de plata.
Ayer, cuando el calendario marcaba el 15 de Diciembre, celebre el haber alcanzado los 59 años de edad.
Este número invita a la reflexión, no a la pausa, aunque el murmullo suave entre familiares y amigos genera es “estas viejo” “llegaste a la tercera edad”. Sin embargo para mí es el inicio de una nueva etapa. Hace años escribí un artículo que denominé: La adolescencia de la tercera edad, para señalar esa etapa entre los 50 y 60 años, en la cual una persona aún es lo suficientemente joven para iniciar una serie de actividades, proyectos y metas.
Es inevitable en cualquier cumpleaños sobre todo ya cuando hemos transitado por muchos caminos tomar un momento para reflexionar sobre el tiempo y las perspectivas de la vida.
Hoy, cuando revise el Facebook me encontré con la agradable sorpresa de tener más de 130 mensajes de salutación. Esto me hizo recorrer en un vuelo rasante lo que ha sido mi vida. Encontrar allí saludos de personas de mi época, de la escuela, del liceo, de la gran universidad de Oriente, de mis estudios de posgrados, de la actividad política, de mi ejercicio profesional, de mi época de estar en Caracas como diputado de la Asamblea Nacional ha sido un momento maravilloso, que sirvió para poner en perspectiva lo que ha sido y lo que será mi vida
Indudablemente que lo que uno piensa los 20 años o los 40 años de edad es muy distinto a estos 59 años. Hoy en día, nuestra vida se reduce a lo esencial, a la calidad de vida, a la conexión con las personas, al disfrute de un momento compartido, a una buena escritura, a hablar con amistades que desde la distancia nos recuerdan una época bonita de Venezuela, pero sobre todo a la autenticidad de mantener nuestro propio criterio, de que nuestra voz nunca sea apagada por ninguna conveniencia. Al revisar en retrospectiva siento que he tenido una vida plena y un currículo escrito en las vivencias y en los estudios.
Hoy con 59 años cumplidos debo agradecer a Dios por la familia que tengo y a la valiosa compañía de mi esposa que ha sido mi gran soporte durante más de la mitad de mi vida.