Saludos queridos amigos de esta hermosa comunidad, en la que podemos compartir nuestro tesoro más valioso: la familia, y nuestras vivencias.
Los domingos son días para compartir con nuestros seres queridos. En mi familia, siempre ha sido un día para el disfrute de la compañía de nuestros afectos. Recuerdo que, de niña, solíamos reunirnos en casa de mi abuela. Era el hogar de encuentro para un almuerzo especial o para pasar una tarde de sanduches y café con leche al lado de mi abuela materna.
Luego, con el tiempo, los encuentros familiares de domingo se daban solo en fechas especiales. Esta costumbre se fue apagando un poco por diferentes razones: la situación económica en el país, la emigración, entre otras. Sin embargo, hemos sido fieles a encontrarnos cada vez que podemos. En Venezuela, lo hacíamos en mi casa, en casa de mi mamá o en casa de mi cuñada. Así que siempre ha prevalecido la costumbre por mantenernos unidos y compartiendo momentos especiales.
Aquí en Bogotá, mi pequeña familia conformada por mi esposo, mi hija y mi yerno practicamos estos encuentros y salidas para compartir gratos momentos casi todos los fines de semana, pues hay tanto que ver y disfrutar en esta ciudad que nos encanta descubrir eventos, ferias y otras oportunidades para la relajación y la diversión, después de una semana de trabajo intenso.
En esta ocasión, salimos de paseo, nuevamente, al Parque93. Desde hace días, había visto en las redes que se daria la Feria EVA de primavera en la que habría música, teatro, venta gastronómica, exhibición de marcas, entre otras atracciones.
El domingo amaneció especialmente soleado como invitando a disfrutarlo con todo y así lo hicimos.
Nos fuimos caminando por toda la séptima, digamos que es la avenida central de Bogotá y que se cierra en algunos tramos para ciclistas, lo cual es un espectáculo tan solo caminarla sin destino fijo porque se pueden ver familias completas con sus bicicletas, niños en triciclos, jóvenes en patinetas. Nos encanta verlos y pensar en tener unas bicicletas para unirnos a este plan dominical en Bogotá.
Mientras caminamos, vamos conversando sobre nuestra semana, sobre nuestros proyectos a futuro. Esto me encanta porque nos mantiene unidos como familia y, a mí, en particular, me llena de motivación y vida para seguir adelante.
Luego de una larga caminata, llegamos al parque para encontrarnos con la feria y mucha gente disfrutando del evento. La decoración era preciosa. En cada ángulo del parque había una entrada muy bonita para iniciar el recorrido en el interior, en el que se encontraban los stands y varios escenarios de música en vivo.
Pasamos una tarde muy agradable, nos tomamos lindas fotos, merendamos unas frutas y unas galletitas para seguir paseando por todo el parque y disfrutar de esta maravillosa feria que me encantó visitar.
Ya cuando caía la noche, nos percatamos de que no habíamos comido y entramos a Archies para hacer nuestro almuerzo-cena con pasta. Este se ha convertido en nuestro lugar favorito para degustar diferentes tipos de pasta. ¡Todas deliciosas!
En esta ocasión, mi esposo pidió una Campesina con pollo parrilado, y yo pedí para mí una Amatriciana sin picante que estaba deliciosa.
Luego de un domingo bonito y una comida especial y deliciosa, nos vinimos a casa felices de haber compartido juntos. Ahora, a descansar para empezar una nueva semana recargados de amor y de nuevas energías, dando gracias a Dios por todo las bendiciones.
Greetings dear friends of this beautiful community, where we can share our most valuable treasure: family, and our experiences.
Sundays are days to share with our loved ones. In my family, it has always been a day to enjoy the company of our loved ones. I remember, as a child, we used to gather at my grandmother's house. It was the meeting place for a special lunch or to spend an afternoon of sandwiches and coffee with milk at my maternal grandmother's side.
Then, as time went by, Sunday family gatherings were held only on special dates. This custom faded away for different reasons: the economic situation in the country, emigration, among others. However, we have been faithful to meet whenever we can. In Venezuela, we used to do it at my house, at my mother's house or at my sister-in-law's house. So we have always prevailed in the habit of keeping together and sharing special moments.
Here in Bogota, my little family formed by my husband, my daughter and my son-in-law practice these meetings and outings to share pleasant moments almost every weekend, because there is so much to see and enjoy in this city that we love to discover events, fairs and other opportunities for relaxation and fun, after a week of intense work.
On this occasion, we went for a walk, again, to Parque93. For days, I had seen in the networks that there would be the Spring EVA Fair where there would be music, theater, gastronomic sales, exhibition of brands, among other attractions.
Sunday dawned especially sunny as if inviting us to enjoy it with everything and so we did.
We went walking all along the seventh, let's say it is the central avenue of Bogota and that is closed in some sections for cyclists, which is a spectacle just to walk it without a fixed destination because you can see entire families with their bikes, children on tricycles, young people on skateboards. We love to see them and think about having some bikes to join this Sunday plan in Bogota.
As we walk, we talk about our week, about our future projects. I love this because it keeps us together as a family and, for me in particular, it fills me with motivation and life to keep going.
After a long walk, we arrived at the park to find the fair and many people enjoying the event. The decorations were beautiful. In every corner of the park there was a very nice entrance to start the tour inside, where there were stands and several live music stages.
We spent a very pleasant afternoon, we took some nice pictures, had some fruit and cookies to continue walking around the park and enjoy this wonderful fair that I loved to visit.
As night was falling, we realized we hadn't eaten and went into Archies for our pasta lunch-dinner. This has become our favorite place to taste different types of pasta, all of them delicious!
On this occasion, my husband ordered a Campesina with chicken parrillo, and I ordered for myself a Amatriciana without spice which was delicious.
After a nice Sunday and a special and delicious meal, we went home happy to have shared together. Now, to rest to start a new week recharged with love and new energy, thanking God for all the blessings.
All the content of this publication is original content and personal creative work, the separators, and the banner are my designs in Canva. The photos are my property, you can see them in my networks or in other publications.
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