"Hay días en los que un simple paseo se convierte en una experiencia visual increíble. Recientemente, mi familia y yo tuvimos la oportunidad de visitar un centro residencial que nos dejó sin palabras. No eran casas comunes, eran auténticas mansiones que parecen sacadas de una revista de diseño."
Mi esposo es el encargado de una de las casas en construcción, ayer decidimos todos ir en familia para observar un poco su entorno, lo primero que debíamos pasar era la vigilancia, son muy estrictos ya que es privado y para poder dejarnos entrar nos piden nuestras identificaciones , al principio tenía hasta miedo de sacar el teléfono para tomar fotos pero luego entré en mi zona de confort ( risas)
Logramos pasar a la urbanización y la emoción fue inmediata. Para ser honesta la primera parada fue súper cómica.
🍃 ✨ 🍃 ✨ 🍃
Como ven en la imagen, ¡todavía no habíamos entrado en confianza!, nuestra pose dice: "Sí, entramos, pero... ¿ya podemos tomarnos la foto e irnos?". Jajaja, es esa típica tensión graciosa de cuando estás en un lugar nuevo y te sientes un poquito observado. Ese caminito de piedras hacia la entrada se veía invitador, pero nosotros nos quedamos a una distancia segura, a medida que íbamos adentrándonos íbamos sorprendiendonos más.
"Algo que me dejó pensando durante la caminata fue la variedad de diseños. Pasamos de ver casas con techos de tejas muy acogedoras, a encontrarnos con estructuras súper modernas de líneas rectas y mucho vidrio. Es increíble cómo la arquitectura puede cambiar por completo la 'vibra' de una calle; mientras unas te dan esa sensación de hogar tradicional, las otras te hacen sentir que estás en el futuro."
Fíjense en este rincón. Aquí no hay paredes de mármol ni ventanales gigantes a la vista, pero la armonía de ese verde, la forma de los pinos y la elegancia de las palmas contra el cielo azul lo dicen todo. Es una belleza natural que tiene su propia voz. Me dio la impresión de que, aunque quites la mansión de atrás, ese jardín seguiría siendo una obra de arte, parece que cada planta fue puesta ahí no para 'adornar' la casa, sino para crear su propio espacio de paz. Es ese equilibrio donde la mano del hombre y la naturaleza se llevan tan bien que no sabes cuál de las dos es más impresionante."
"Pero el plato fuerte del paseo vino después. Tuvimos la oportunidad de entrar a la casa que mi esposo está cuidando, que todavía está en construcción pero ya deja ver lo increíble que va a quedar. Si por fuera nos tenían asombradas, ver los acabados por dentro fue otro nivel.
Las paredes están quedando perfectas, con una pulcritud que da gusto ver. Pasamos por la cocina y los cuartos, y nos quedamos locas con el tamaño de los clósets... ¡imagínense que tienen espacio como para 600 ganchos de ropa! Mi hija y yo nos mirábamos como diciendo: '¿Quién tiene tanta ropa para llenar todo esto?'. Es un sueño para cualquiera que le guste el orden.
Sin embargo, en medio de tanta construcción y espacio gigante, hubo un detalle sutil que nos robó el corazón. Mi hija se quedó totalmente impresionada con una vitrina de velas. Eran hermosas, pero lo mejor era su fragancia; un aroma tan sutil y delicado que inundaba el espacio, haciéndote olvidar por un segundo que todavía es una obra en proceso.
Fue el cierre perfecto para nuestra tarde llegamos un poco cansados pero valió la pena. Entre la perfección de las paredes, la inmensidad de los clósets y ese olorcito a vela, nos fuimos a casa con la mente llena de ideas y el corazón contento por haber compartido este momento juntos."
Todas las imágenes compartidas en esta publicación son de mi autoría, capturadas con mi teléfono Tecno Spark 30 durante nuestro recorrido.