Si los domingos de por sí no me gusta cocinar, imagínense el domingo Día de las madres, menos. Así que mi esposo, mi cuñado y mi concuñado propusieron que ellos harían la comida para celebrar. Sopa temprano y parrilla por la tarde. Yo feliz de la vida porque no moví ni un dedito, me dediqué a descansar bajo la sombra de las matas de mango mientras ellos cocinaban sopa de costillas a leña. Qué placer! Música llanera, cervezas frías y estamos listos.
Lo mejor es que a todos nos gusta y las niñas felices jugando con tierra, saltando y pasando un día diferente en ese enorme patio. De verdad que extrañaba eso, el aroma de la sopa a leña es espectacular. Así pasamos el día bajo las matas como cuando era niña.
Tomamos sopa, reposamos, visitamos a mis suegros y nos fuimos a casa de mi cuñado a cerrar el día con una parrilla express. No fue un día de las madres super glamoroso, pero fue bastante tranquilo, agradable, diferente y en el que recargué mis energías. Un día rico en familia, con los más cercanos agradeciendo cada día que nos permite vivir.
Espero que ustedes también hayan disfrutado de su día tanto como yo 💕