La voluntad de Dios siempre es perfecta para nuestras vidas, por más angosto que veamos el camino, debemos tener en cuenta que si debemos recorrerlo, es porque Dios sabe que es el mejor camino para nosotros; muchas veces dudamos del propósito de Dios en nuestras vidas y queremos hacer nuestra propia voluntad, luego las cosas salen mal y lo culpamos a él, no reconocemos que fuimos nosotros los que desconfiamos de sus planes.
Cuando lleguen problemas a nosotros, debemos confiar que Dios nos sacará de ellos; la oración no debe ser la última alternativa, sino la primera. Dios dice “E invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás” Salmos 50:15.