Saludos amigos de hiveswc
Esa tarde fue especial. No por lo que logré físicamente, sino por lo que significó emocionalmente. Estaba en plena recuperación de la lesión, con el cuerpo aún dudando, pero el alma deseando volver. El entrenamiento fue corto, casi simbólico, pero cargado de intención. Me puse la banda elástica, me concentré en el tuck, y empecé a probar si podía hacer front sin dolor. Cada intento era una conversación entre mi mente y mi cuerpo: “¿Estamos listos?”, “¿Podemos confiar otra vez?”. No hubo grandes saltos ni movimientos espectaculares, pero sí pequeños avances que me llenaron de esperanza.
Y como siempre, Emiliano estuvo a mi lado. Mi pequeño compañero, mi sombra fiel. Mientras yo me enfocaba en cada gesto, él jugaba, observaba, imitaba. Su presencia me dio calma, me recordó por qué lucho por volver. No solo por mí, sino por él, por lo que compartimos en cada entrenamiento. Esa foto captura más que un momento físico: es testimonio de resiliencia, de amor, de conexión. No fue un día de logros técnicos, pero sí de victoria emocional. Y eso, en el camino de la recuperación, vale más que cualquier medalla.
And as always, Emiliano was by my side. My little companion, my faithful shadow. While I focused on each movement, he played, watched, imitated. His presence calmed me, reminding me why I fight to return. Not just for myself, but for him, for what we share in every training session. That photo captures more than a physical moment: it's a testament to resilience, to love, to connection. It wasn't a day of technical achievements, but it was an emotional victory. And that, on the road to recovery, is worth more than any medal.
INSTAGRAM |