Una de las figuras más importantes de la literatura europea de las últimas décadas es, indudablemente, el escritor rumano Mircea Cărtărescu, nacido en Bucarest el 1 de junio de 1956. Reconocido como poeta y narrador, ha sido merecedor de varios premios nacionales e internacionales, como el Premio Thomas Mann de Literatura (2017), el Premio Formentor de la Letras (2018) y el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2022.
Sus inicios como escritor fueron en la poesía, y años más tarde, se dedicó a la narrativa; en ambos géneros ha publicado libros de gran relevancia. Se le incluye en la “generación de los 80”, participante del grupo literario “Cenáculo de la Luna”, formado en la Universidad de Bucarest en 1977. Como precisan sus traductoras y críticos Eta Hrubaru y Marian Ochoa de Eribe:
Se atribuye la etiqueta de poeta ochentista no a los escritores de la década de los ochenta, sino a todos aquellos que seguían el programa de los textos programáticos del grupo (…). Los ochentistas son los que ponen en movimiento el concepto de posmodernismo en el espacio rumano.
La importancia de este grupo y este tiempo es advertida por el propio Cărtărescu, quien compara lo sucedido en 1980 con el mayo del 68, por lo que significa como “revolución”, que en Rumania se realizó antes en la literatura que en la sociedad (recuérdese que el régimen comunista, presidido por Nicolae Ceaușescu, cayó en 1989 por un movimiento social sublevado). Según los críticos mencionados, se produce, con la experiencia del Cenáculo, “un evento determinante en el cambio del paradigma literario, a marcar profundamente la evolución de la poesía y la literatura” en general.
En la ocurrencia de este cambio tiene mucho influjo la lectura de los poetas estadounidenses, particularmente de la “Generación Beat” (los beatniks: Allen Ginsberg, Jack Kerouac, Lawrence Ferlinghetti, Gregory Corso, Frank O’Hara), y de las canciones de Bob Dylan y John Lennon, que suponen un movimiento de libertad e irrupción contra las convenciones socioculturales establecidas.
Los rasgos de la poesía hecha por Cărtărescu serán, fundamentalmente, la mirada hacia lo oral y lo popular, la presencia de lo urbano, la atención a las situaciones banales. Todo ello con un recurso moderno y posmoderno por excelencia: la ironía, que llega ser moderado humor. y la innegable influencia surreal de su brillante imaginación. Poesía escrita en verso libre, pero cuidando la prosodia y el ritmo.
Los poemas de Cărtărescu suelen ser de larga extensión. Seguidamente reproduciré dos no tan largos, abiertos a la libre interpretación del lector, tomando en cuenta los rasgos antes indicados.
Otoño con luna años 60
Otoño con luna
cuando llevas sobre el jersey un jamás forrado con siempre
cuando sabes que ya has amado y que volverás a amar
entre taxis irrealesOtoño con luna
cuando las cabinas telefónicas centellean
cuando sabes que nada perdura
cuando incluso los escaparates ganguean
y su voz tiembla y los juegos de porcelana se hacen añicos.Otoño de cristal
cuando los magnetófonos se hacen añicos
cuando las batidoras de plástico palidecen
cuando la aspiradora tiene un sudor frío
cuando la caja de los destornilladores se carcajea
cuando la lavadora de ojo redondo
y el coñac de cuatro estrellas
amarillean y caen de la rama de mi mente
y el otoño de vermú se cree joven a veces…Nosotros ya no nos querremos.
No nos alegrará ya vernos las caras, la risa.
Nosotros no nos casaremos,
no tendremos hijos
y no envejeceremos juntos.
Lo veo todo tan claro ahora.
Y nuestras vidas no serán largas
sino breves, caóticas.
Día, noche, día, noche, día, noche
agosto, diciembre, abril…Otoño con luna
me gustaría tanto que estuviéramos ahora juntos
y mirar escaparates juntos
contar los taxis juntos
y que nos nevaran hojas amarillentas
Nubes sobre el edificio de enfrente
No puedo mover la aguja de la brújula sólo concentrándome.
Lo he intentado. No soy capaz.
No puedo transmitir la imagen de un naipe. Lo he intentado.
Quise levitar y, echado boca arriba, en el sudor de la
cama, inmóvil,
me concentré media hora hasta sentir que enloquecía.
En el metro intenté hacer que una chica me mirara
y por supuesto que no me miró.
¡Dios, no soy tu elegido!Mi mente no puede cambiar el mundo.
No tengo bastante amor, bastante fe.
No tengo un aura alrededor de la cabeza.
No te me has mostrado ni me has dado alguna señal.Palpo el mantel de hule:
no cede, no se convierte en vapor rojizo.
Toco los rizos de mi hija:
son suaves de un dorado intenso.
Nada es distinto a lo que me dicen los sentidos. La ilusión no existe.
Mi mente es el espejo plano del mundo.Plano, llano. Ningún rasguño
Ninguna vida anterior, ningún ser ectoplasmático.
Ni Agarthi, ni Shambala
ni Maya, en cuanto a los sueños
son sólo cosméticos sobre nada.Miro hacia la llama de la hornilla como si estuviera hipnotizado.
Sé que estuve en un útero.
Sé que estaré en un féretro. O que mancharé la tierra con mi sangre.
No entraré yo a la fisura.
No voltearé yo la cabeza en la fotografía del grupo.
Referencias:
https://es.wikipedia.org/wiki/Mircea_C%C4%83rt%C4%83rescu
https://impedimenta.es/wp-content/uploads/POESIA-ESENCIAL_CARTARESCU_primeras-páginas.pdf
https://circulodepoesia.com/2021/10/poesia-rumana-mircea-cartarescu/
https://www.zendalibros.com/poesia-esencial-de-mircea-cartarescu/
https://www.revistaaltazor.cl/mircea-cartarescu-2/
https://www.eternacadencia.com.ar/blog/libreria/poesia/item/dos-poemas-ineditos-de-mircea-cartarescu.html
Gracias por su lectura.
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