Good Bye Sala de Partos!
Cada rotación que uno supera te acerca más a la meta. Desde que inicie la residencia médica me repito constantemente que una guardia más es una menos. Si, lo se, suena un poco maniático eso. Pero si se preguntan porque los médicos suelen ser un poquito locos, intenten sobrevivir 3-4 años a un Postgrado, hay que estar loco de remate. Pero en el fondo eso nos gusta, nos llena el alma esa adrenalina de las guardias, las horas sin dor.ir y todo lo demás.
Está semana culmine oficialmente mi primera rotación como Residente de segundo nivel en el área de atención al recién nacido, el retencito como se le dice coloquialmente. Honestamente yo amo la parte de neonatología, los chiquis recién nacidos me dan una ternura, honestamente es una de las rotaciones más tristes y más gratificantes a la ves. Siempre lo he dicho acá en mi blog, amo la emoción que existe de ese primer encuentro entre madre e hijo, es espectacular verlas conocer a sus pequeños por primera vez. Pero también es desgarrador darles la noticia de que se encuentran en graves condiciones, o incluso peor cuando fallecen. Pero son cosas que van de la mano con esta profesión. Ya lo comenté en el primer párrafo, los médicos estamos ¡locos de remate!.
Una de las cosas que más tenía yo de esta rotación era asumir mi papel como residente de segundo nivel. Nunca se me ha dado bien eso de enseñar, y a diferencia del año pasado ya no era más el residente de primer nivel al que todos le perdonan los errores por qué está aprendiendo. Si no, que cae sobre mis hombros la responsabilidad de instruir a mi R1, de enseñarle todo eso que yo un día no sabía. No se imaginan el terror que me daba no saber que hacer cuando llegara el momento de la emergencia, cada día me repetía que me faltó mucho por aprender. Pero cada una de las veces que el momento de correr llegó, supe cómo actuar, con calma y astucia hice lo que con tanta admiración yo veía en años anteriores a otro hacer, eso que decía que yo jamás sería capaz, y miren, fui capaz,supere una vez más los retos, y finalizó mi rotación complacida y orgullosa de mi misma.
Este nuevo papel de R2 me ha hecho darme cuenta que soy capaz deas cosas de las que yo creía capaz. Y aunque aún me siento insegura con respecto a mis conocimientos, creo que a la hora de la verdad, ni el médico más experimentado se las sabe todas. Está sala de partos estuvo llena de todo, niños con malformaciones gastrointestinales, una bebita con genitales ambiguos, un nene con anencefalia, hijo de madre diabética que peso 5 kg, trillizos, muchos pero muchos pares de gemelitos, bebés pretérminos, y mucho más. Cómo para que aprendiera de todo un poco, de todas y cada una de las complicaciones que puede presentar un recién nacido.
Acá vamos un pasito a la vez, sumando y sumando granitos de arena al saco, construyendo la mejor versión de esta pequeña futura pediatra. Por ahora me despido, espero disfruten de estás pequeñas anécdotas nosocomiales, nos vemos en una próxima publicación.