Estamos en 2022 y la resistencia a los antimicrobianos y antibióticos ya es una de las principales causas de muerte en el mundo.
Existen diversas investigaciones que nos dan evidencia de esto, pero en hemos optado en concreto una publicada recientemente en “The Lancet”. Los investigadores han llegado a esta conclusión analizando 471 millones de registros, incluidos estudios previos de superbacterias, así como sistemas de monitorización hospitalaria y agencias de salud utilizadas por los hospitales, que fueron diseñados para monitorear infecciones resistentes a los antibióticos. Luego usaron estos datos para estimar la cantidad de muertes que podrían haberse evitado si las bacterias resistentes a los antibióticos fueran susceptibles a los antibióticos.
La Creciente Amenaza de las Superbacterias.
Las previsiones no son alentadoras, pues las proyecciones muestran que es muy probable que para el año 2050, las superbacterias maten a 10 millones de personas anualmente, es decir, se multipliquen por 10. Las superbacterias son bacterias que han evolucionado gradualmente para volverse resistentes a los antibióticos debido a la prescripción excesiva o al uso de medicamentos inadecuados. Las muertes por una infección común, previamente tratable, ahora son más comunes por la evolución de estas bacterias.
Pero ahondemos un poco sobre lo que son las superbacterias, estas son cepas de bacterias, virus, parásitos y hongos que son resistentes a la mayoría de los antibióticos y otros medicamentos comúnmente utilizados para tratar las infecciones que causan. Algunos ejemplos de bacterias resistentes a los medicamentos incluyen bacterias resistentes a los medicamentos que pueden causar neumonía, infecciones del tracto urinario e infecciones de la piel.
La resistencia a los medicamentos es un fenómeno normal que se puede ralentizar pero no detener. Con el tiempo, los gérmenes como las bacterias, los virus, los parásitos y los hongos se adaptan a los medicamentos diseñados para matarlos y cambian para garantizar su supervivencia. Esto hace que los tratamientos estándar anteriores para algunas infecciones sean menos efectivos y, a veces, ineficaces. Los investigadores continúan evaluando cómo desarrollan esta resistencia a los medicamentos. También estudian cómo diagnosticar, tratar y prevenir la resistencia a los antibióticos.
¿Cómo Podemos Infectarnos con Bacterias?
Los datos de la investigación también revelaron que las muertes están relacionadas con 23 patógenos y 88 combinaciones de fármacos en 204 territorios en 2019. Entre las bacterias que causan infecciones fatales resistentes a los medicamentos, las tres principales son Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae y Staphylococcus aureus, según los investigadores. Estos patógenos pueden causar infecciones peligrosas en pacientes con sistemas inmunitarios debilitados.
En general, se calcula que la resistencia bacteriana a los antimicrobianos fue la causa de 4,95 millones de muertes en todo el mundo, incluidos los 1,27 millones causados directamente por infecciones resistentes, solo en 2019 según el estudio.
La resistencia a dos clases de antibióticos, los betalactámicos (que incluyen la penicilina) y las fluoroquinolonas, esta detrás de más del 70% de las muertes vinculadas a este fenómeno. Estos fármacos son las opciones de primera línea para muchas infecciones bacterianas.
En todo el mundo, 16.4 muertes por cada 100.000 personas fueron causadas por infecciones relacionadas con superbacterias. En particular, África subsahariana occidental presenta las tasas de mortalidad más elevadas: 114,8 muertes por cada 100.000 personas se asociaron a la resistencia bacteriana a los antimicrobianos y 27,3 muertes por cada 100.000 personas se debieron a la resistencia.
En general, la tasa de mortalidad por resistencia bacteriana a los antimicrobianos fue mayor en los lugares con menos recursos sanitarios. Esto ilustra que la desigualdad y brechas entre el norte y el sur global tiene una gran repercusión en la salud global. Las soluciones deben tener en cuenta las diferencias regionales, afirma el grupo de investigación. En muchos lugares es fundamental limitar el uso de antibióticos para evitar la resistencia. Pero en el África subsahariana occidental, por ejemplo, aumentar el acceso a los antibióticos puede reducir la carga de mortalidad por resistencia, ya que los antibióticos de segunda línea necesarios cuando fallan los de primera línea no están fácilmente disponibles.
Algunas medidas preventivas que podemos tomar es no automedicarnos, seguir los tratamientos hasta el final, tratar higiénicamente los alimentos y lavarnos las manos… En realidad son medidas que ya deberíamos tomar.
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