Las criptomonedas nacieron por y para no necesitar un tercero confiable, donde los usuarios son dueños de sus activos donde solo la blockchain es necesaria, no necesitamos servicio al cliente, pagos reembolsados, ni protección al consumidor.
La propagación en Venezuela y en Latinoamérica de pagos mediante Binance/Reserve u otro medio de custodia de Criptomonedas, es una opción totalmente respetable, pero, esta opción es centralizada y censurable.
Usar el pretexto de que la adopción de las criptomonedas mediante plataformas de custodia es la mejor manera de crear confianza en los usuarios es una blasfemia, cuando la mayoría de los usuarios a quienes va dirigido el uso de las criptos conocen las desventajas de sistemas centralizados y coercitivos como PayPal, Neteller, Skrill o el sistema bancario tradicional, además la obligatoriedad de KYC va en contra del libre acceso, cuando en muchos países poblaciones de bajo recursos no cuentan con documentos de identidad
A todo esto tenemos que agregarle que muchos gobiernos al no comprender las criptos, quieren regularlas como se regulan instrumentos financieros convencionales, sin tomar en cuenta factores como su volatilidad.
Solucionar problemas del siglo XXI con medidas del siglo XV, es arcaico y poco productivo para un ecosistema que apenas esta naciendo y dando sus primeros pasos.