Editada en canva pro
No hace falta ser Venezolano, haber vivido en Venezuela o en una dictadura, para sentir solidaridad y dolor por lo que sucede en Venezuela, pero ser venezolano y no alzar la voz, wow.
En Venezuela todos los días mueren niños, jóvenes , adultos y ancianos, por diferentes causas que son responsabilidad del estado, ya que no garantiza los medios básicos a sus ciudadanos. Pero también mueren por pensar diferente y si no mueren, son detenidos, secuestrados y torturados injustamente. Los que corren con mejor suerte son vulnerados a través de la violencia psicológica y de otras indoles.
Se robaron la niñez de miles, los sueños y metas de la juventud, una juventud que por querer ser libre muere a manos del tirano. Le robaron a la vejez y además humillan a nuestros ancianos con pensiones que no les alcanza para ni para comer, mucho menos para sus medicinas. Ni hablar de los que tuvieron que emigrar, dejando atrás la vida y llevar una parte de ella en dos maletas y el corazón. De esos padres que dejaron a sus hijos y muchos de ellos han sido incluso abusados, por aquellos a quienes se les dió la gran responsabilidad y confianza de cuidarlos.
¿Entonces? No me vengan con esto es solo de política y que se guardan su opinión o mantienen al margen porque no son políticos. La política es parte de la vida, incluso desde que se toma la decisión de que alguien venga al mundo. El tema de Venezuela, va más allá de política, religión y cualquiera otro, se trata de ser Humanos, se trata de humanidad y si no nos duele todo lo que pasa, ¿entonces que somos?
Al inicio dije: No hace falta ser venezolano para que te duela lo que pasa en Venezuela y es que sí, hay miles sufriendo alrededor del mundo, hay muertes, guerra y escrito está. Pero al parecer muchas veces nos duele mucho más lo que pasa lejos, que lo sucede frente a nuestros ojos. ¿Realmente somos humanos? No hace falta tener hijos para que duelan los hijos de Venezuela que mueren por la mano de un tirano, son niños, tan solo niños que quieren libertad, libertad para pensar diferente, para soñar, para ponerse metas y cumplirlas, para que vuelva su familia a casa. Son solo niños 😭.
Quería hacer un vídeo, pero realmente no puedo, me parte el alma y sí, no nací en Venezuela, pero Venezuela me duele más que a muchos que se dicen ser venezolanos. Venezuela es el país de mis hijas, país del que tuve que sacarlas sin que pudieran entender por qué crecerían lejos de los abuelos. Un abuelo que no pudo conocer a su nuevo nieto, un hijo (mi esposo) que no pudo estar para despedir a su padre y así miles de historias, como la nuestra.
Y tú, tu que también quieres un cambio y te sientes desanimado 😔, no pierdas la fé, mantén viva la esperanza, porque Venezuela no está sola aunque así parezca, con ella está el más grande, confiemos en Él, porque solo Dios puede darle la libertad a Venezuela.
«EL MOMENTO MÁS OSCURO DE LA NOCHE, ES JUSTO EL INSTANTE ANTES DEL AMANECER»
—Vicente Ferrer—
Imagen de Caracas tomada de Pixabay