En estos días me han hecho muchas preguntas sobre la situación de mí país Venezuela (sí, mi país, en el que me criaron y vió crecer), pero entre tantas preguntas y algunas sin respuestas todavía, la que me llamó la atención fue la siguiente, citando textualmente:
"Eli, ¿A ti te gustan estas cosas verdad, salir por Venezuela, la política y eso?"
Mi respuesta fue: no, no me gusta, pero lo hago, porque me duele mi país, porque amo a mi país y porque quiero volver a mi casa. Alzo la voz por mis hijos, por mi familia, por el abuelo que no pudo conocer a su nieto, por joven que murió luchando, por el joven que tuvo que irse, por la abuela que murió lejos de casa, por tíos que no conocen a sus sobrinos, por los ancianos que no tienen para medicina y alimentos, lo hago porque todos merecemos vivir en nuestra tierra una vida digna.
Muchos dicen "yo no me meto en eso de política", "yo no soy político", la vida misma es una política, desde que deciden si te traían al mundo o no. Elegir una opción, es parte de ello. Administrar un país, un comercio, un hogar, es parte de ello. Y sí, esto va más allá de la política, se trata de ser Humanos, de querer vivir en democracia, sin miedo y juntos.
Ayer se me acercó un niño, me agaché y me puse a su nivel de tamaño para oírlo, solo me dijo que quería volver a su país y ver a sus abuelos. Todos perdimos algo a causa de tanto mal, todos hemos sufrido y ¿Entonces? Por qué esperar que otro haga lo que me corresponde, el llamado es a hacer lo propio y estar del lado correcto de esta historia que seguimos escribiendo juntos. No hay tiempo para desánimos, es tiempo de seguir confiando y levantarse hasta que se pueda lograr.
Deberíamos estudiar más la historia, ver de qué estamos hechos (sangre de libertadores), oír y entender mejor la letra de nuestro himno y ser realmente lo que en el dice que somos.
Imagen de portada editada en Canva pro.