El pasado tres de enero de 2026 Venezuela amaneció consternada, la noticia de la captura por parte de los Estados Unidos a Nicolás Maduro corría como pólvora ante las expresiones de sorpresa de la mayoría de la población, una parte de la población se lamentaban por el suceso repentino, otra parte tenia que ahogar por temor su grito de libertad y alegría por este suceso sin precedentes en la historia republicana.
Desde muy temprano los vídeos en las redes sociales confirmaban los bombardeos ocurridos en caracas la capital; y los informes hablaban de una operación militar "perfecta" llevada a cabo por la Fuerza Delta de Estados Unidos, dando como resultado la captura de Nicolás Maduro y Cilia flores, si era algo impensable para algunos pero el deseo de muchos que tenían la esperanza puesta en una intervención armada que pusiera fin a mas de 25 anos de gobierno chavista.
La reacción de los afectos al gobierno fue lógicamente de indignación, seguido de intentos de reprimir y perseguir a todos los que mostraran algún ápice de alegría por lo sucedido, acusándolos de traidores a la patria y conspiración, algunos testimonios hablaban de operativos policiales para revisar teléfonos intentando encontrar alguna publicación en redes sociales o estados de WhasAap que indicaran que aquella persona estaba del lado de los "Invasores".
Toda esta situación de hostilidad provocaba que todos los que querían celebrar el momento se reprimieran al máximo por temor a ser denunciado y como consecuencia inmediata ser encarcelados por cargos de traición a la patria y esas cosas que solo ellos conocen, así transcurrían los primeros días de incertidumbre.
Conforme fueron avanzando los días, se comenzaron a escuchar relatos acerca del ataque, se habla de conspiración, de traición en el circulo mas intimo de Nicolás Maduro y la gente se pregunta quien lo entrego, además de todo lo que se refiere a la posible traición, también se comienza a hablar de la utilización de armas "No convencionales"; como si se tratara de una película de ciencia ficción se dice que Estados Unidos utilizo una especie de arma sónica que paralizo a los soldados venezolanos.
La toma del control por parte de Estados Unidos y el Presidente Trump, quien declaro tener toda la cooperación de la presidenta encargada Delcy Rodríguez comenzó a acrecentar la esperanza que nació el 3 de enero pero que se había mantenido bajo perfil oculta en las casas de los venezolanos por el temor que todo permaneciera igual y luego volviera la represión al país.
La esperanza de volver a sonreír y tener un poder adquisitivo digno, lleno el corazón de la gente cuando el presidente Donald Trump anuncio la "Alianza" petrolera entre Venezuela y Estados Unidos, esa sociedad que traerá inversión para recuperar la nación y que se reafirmó cuando Trump convoco a los gigantes petroleros para tratar el tema Venezuela y el regreso de estas empresas al país.
En las casas, calladamente en algunos ambientes, en otros ya se debate con fuerza el aumento salarial para los trabajadores de administración publica y lo que esto significaría para las familias venezolanas, esto todavía esta e desarrollo pero lo que todos deseamos es que Venezuela vuelva a brillar como antes y las familias puedan disfrutar de un salario digno, que les permita comer y vestir sin tanto sufrimiento.
Continuara...
On January 3, 2026, Venezuela woke up in shock. The news of Nicolás Maduro's capture by the United States spread like wildfire, with most of the population expressing surprise. Some lamented the sudden event, while others had to stifle their cries of freedom and joy at this unprecedented event in the history of the republic.
From early on, videos on social media confirmed the bombings that had taken place in the capital, Caracas. and reports spoke of a “perfect” military operation carried out by the US Delta Force, resulting in the capture of Nicolás Maduro and Cilia Flores. While this was unthinkable for some, it was the desire of many who had placed their hopes in an armed intervention that would put an end to more than 25 years of Chavista government.
The reaction of those loyal to the government was, logically, one of outrage, followed by attempts to repress and persecute anyone who showed the slightest sign of joy at what had happened, accusing them of treason and conspiracy. Some testimonies spoke of police operations to check phones in an attempt to find any social media posts or WhatsApp statuses that indicated that the person was on the side of the “invaders.”
This hostile situation caused all those who wanted to celebrate the moment to repress themselves to the maximum for fear of being denounced and, as an immediate consequence, imprisoned on charges of treason and other things that only they know about. Thus passed the first days of uncertainty.
As the days went by, stories about the attack began to circulate, with talk of conspiracy and treason in Nicolás Maduro's inner circle, and people wondering who had betrayed him. In addition to everything related to the possible betrayal, there was also talk of the use of “unconventional” weapons. As if it were a science fiction movie, it was said that the United States used a kind of sonic weapon that paralyzed the Venezuelan soldiers.
The takeover by the United States and President Trump, who declared that he had the full cooperation of acting President Delcy Rodríguez, began to increase the hope that was born on January 3 but had remained hidden in the homes of Venezuelans for fear that everything would remain the same and then repression would return to the country.
The hope of smiling again and having decent purchasing power filled people's hearts when President Donald Trump announced the oil “alliance” between Venezuela and the United States, a partnership that will bring investment to rebuild the nation. This hope was reaffirmed when Trump called on the oil giants to discuss the issue of Venezuela and the return of these companies to the country.
In homes, quietly in some circles, in others already heatedly, there is debate about the salary increase for public administration workers and what this would mean for Venezuelan families. This is still in development, but what we all want is for Venezuela to shine again as before and for families to enjoy a decent salary that allows them to eat and dress without so much suffering.
To be continued...
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