No, no te preocupes, no te estoy diciendo hipócrita, esto se trata mas de mi persona, pero si nos ponemos a reflexionar, se podría decir que todos tenemos algo de hipocresía dentro de nosotros. Ya sea de manera intencional o sin mal intención. Quizás te estés diciendo a ti mismo que no es así, pero si te pones a analizar un poco, te vas a dar cuenta de esos momentos en la vida donde nos toca ser hipócritas, que es muy diferente a donde nos toca mentir o exagerar las cosas. Esos momentos en los que estás mal e incluso eres hipócrita contigo mismo y le dices a los demás que todo esta bien, como si seleccionaras una mascara para mostrar una emoción que es polo opuesto a lo que sientes por dentro.
Revisando algunos documentos que tenía guardado, encontré un escrito que tenía sobre la hipocresía. Me reí bastante, porque de alguna manera ese escrito era una proyección de lo que percibía de algunas personas que estaban a mi alrededor. Hoy, viendo hacia el pasado, me doy cuenta que estaba un 110% en lo correcto. Me rodeaba de amistades que fingían muchas cosas, pero luego entendía que lo que desbordaba era hipocresía rodeada de "simpatía". Si, el ser humana es capaz de fingir emociones con tal de obtener lo que quiere.
Todo eso me llevo a pensar en esas oportunidades en las que he sido hipócrita en la vida. Esos momentos en los cuales he dicho que una comida estaba buena y por dentro gritaba que era lo peor que había comido. Comencé a pensar en esos momentos en los que actuaba diferente a lo que me decía mi corazón, mis principios, mis valores, solo por no querer decir o hacer algo que hiciera sentir mal esas personas que están a mi alrededor.
Por muchos años pensaba que el ser sincero era utilizar palabras que causaban dolor a los demás, pero la verdad es la verdad, no tiene forma, no tiene adornos, simplemente es como son las cosas. Mi madre era una de las mujeres más sinceras que he conocido, su opinión nunca se basaba en si le iba a caer bien a la persona del frente, simplemente si tenía algo que decir, ella lo decía tal cual como lo sentía, la verdad en sus expresiones se notaba en cada palabra. Por eso siempre he dicho que ella era mi catadora más fuerte, porque si algo que cocinaba le gustaba, sabía que no me estaba mintiendo.
Pero, aun así, teniendo ese ejemplo, a veces prefería quedarme callado a decir que no estaba en desacuerdo, que no quería algo, etc. Tampoco llegue hacer cosas encontrar de mis principios, ya que no decía nada, pero tampoco participaba. Con el tiempo fue cambiando esto, quedarse esas cosas adentro van causando más daño que bien. He aprendido que, si tengo que decir algo, es mejor decirlo, es tu opinión y tiene valor al igual que las opiniones de todos los demás.
Las cosas suceden en el mundo de tal manera que te hacen creer que solo unos cuantos pueden expresarse sin hipocresía, pero con la practica uno se da cuenta que todo está fracturado y que realmente siempre has tenido la libertad de expresión al alcance de la mano. Si, benditos prejuicios que luchan en el interior de cada uno de nosotros, una guerra que parece interminable y nos hace cohibirnos de muchas cosas.
La hipocresía es increíble, quienes dominan esta arte, por definirla de alguna forma, lo hacen tan bien que se transforma en su vida. Con el tiempo desarrolle como un radar para detectar este tipo de personas, también desarrolle la habilidad para que nunca se den cuenta de que se cómo son. Ok, podría decir que desarrolle la habilidad de ser hipócrita con personas hipócritas jajaja. Es una paradoja confusa, pero no me pregunten como, es algo que me doy cuenta y a veces suele ser muy triste, sobre todo cuando es con personas cercanas.
Todos tenemos un poco de hipocresía por dentro y quizás en este punto estés pensando que no es hipocresía sino empatía, pero he descubierto que muchos son hipócritas al fingir que son empáticos y no buscan lastimar a otros con sus palabras o acciones. Considero que lograr la empatía es difícil, cuando sintamos que somos persona solidaria es en ese punto que debemos meditar si realmente lo estamos sintiendo en el corazón. Porque si no lo sentimos, solo hemos sido hipócritas.
Imagen de Gerd Altmann en Pixabay
En mi escrito que encontré, mencionaba una experiencia donde andaba con una persona empática. Estábamos de compras y se acerca un joven a querer ayudarnos y yo internamente sentí decirle que si, pero luego mis acciones mostraron lo contrario. La persona que estaba conmigo le dijo al joven, sin vacilar, que nos ayudara y la atención que le dio al joven fue única. Yo describía que los veía caminar, uno emanando luz al otro mientras yo me sentía hipócrita conmigo mismo por fingir ser una persona que ayudaba a los demás.
Hoy en día es diferente y la verdad siempre he sido una persona dispuesta a ayudar, pero leer eso me hizo reflexionar en las emociones que siento cuando ayudo a alguien, si realmente es desinteresado o soy hipócrita conmigo mismo y ando fingiendo que ayudo a otros solo para alimentar un ego. Me encanta encontrar mis viejos escritos, mis diarios, porque me permite ver que tanto he cambiado en la vida, que tanto he evolucionado.
Me atrevo a decir que mi nivel de hipocresía es bajo y muchas veces sin mal intención alguna. No se trata de mentir, no se trata de lastimas a otros, simplemente a veces pienso que es mejor ser hipócrita a causar una situación que realmente complique más las cosas. Aunque no te voy a mentir, normalmente prefiero alejarme de situaciones que son contrarias a mis principios, porque honestamente no me gusta caer en discusión por la forma en que vivo, al final de cuentas es mi vida y no le estoy haciendo daño a otros.
No pensaba compartir esto, porque quizás sea como algo controversial, pero he descubierto que cuando no quiero compartir algo es cuando más debo hacerlo. No lo comparto para que otros me lean y comenten, lo hago como una manera de que eso que escribí en el pasado, más todo lo sumado por estos años, no se queden ahí guardado, sino que salgan a la luz. Ya solo me quede seguir esforzando por no tener que fingir cuando algo no me gusta, no tener que mostrar emociones contrarias a las que siento.
No sé si esas personas hipócritas disfrutan serlo, en las oportunidades en que sé que lo he sido, lo he odiado por completo. Mi consejo para mí mismo es expresar las cosas como las siento y si creo que podría lastimar a alguien, solo cambio las palabras que a utilizar por unas más adecuadas, pero nunca cambiar el sentimiento a expresar.