Hola, mis amigos. Que placer saludarlos.
En Cuba, el sol siempre ha sido un compañero fiel, pero ahora se ha convertido en una de las pocas esperanzas para lidiar con la crisis electroenergética que atraviesa el país. Con los apagones diarios y la gasolina por las nubes (literalmente, pagando hasta 4,000 pesos cubanos por litro en el mercado negro), la plantas eléctricas junto a los paneles solares se han puesto de moda, en una fiebre. Pero una fiebre que no todos pueden darse el lujo de tener.
Hello, my friends. What a pleasure to greet you.
In Cuba, the sun has always been a faithful companion, but now it has become one of the few hopes for dealing with the electro-energy crisis the country is going through. With daily blackouts and skyrocketing gasoline prices (literally paying up to 4,000 Cuban pesos per liter on the black market), power plants alongside solar panels have become trendy, a full-blown craze. But it's a fever not everyone can afford.


Al caminar los barrios en noches de apagon, es común ver algunas casas, las menos, con luces, ventiladores y televisores encendidos. Son viviendas de gente con recursos o que reciben remesas desde otros países, gente con familia afuera. Lo más seguro es que en sus placas se vean los paneles azulados en los techos. Es la nueva "ley de la selva" eléctrica, o tienes una planta eléctrica y un panel para que el ventilador no pare en pleno julio, o te quedas a oscuras mientras escuchas el ruido del vecino. Aquí en mi barrio hay unos cuantos afortunados.
When walking through the neighborhoods on blackout nights, it's common to see a few houses—the minority—with lights, fans, and televisions on. These are homes of people with resources or those who receive remittances from other countries, people with family abroad. Most likely, you'll see bluish panels on their rooftops. It's the new electrical "law of the jungle": either you have a generator and a solar panel so your fan doesn't stop in the middle of July, or you're left in the dark listening to your neighbor's noise. Here in my neighborhood, there are a lucky few.


Aquí hasta el sol es un negocio y la desesperación una rutina. Es cierto que el gobierno ha colocado estas plantas y paneles en sitios claves como hospitales y policlínicos, pero la gente sufre en sus casas las infinitas e inmisericordes horas sin electricidad. Con la llegada de estas crisis, ha despuntado un negocio redondo, prospero y sostenible para algunos. En Empresas como CIMEX (sí, la del Estado) las ventas de estos sistemas se dispararon en cuestión de meses. Pero ¿quiénes pueden comprarlas? Pocos, muy pocos. Yo incluida.
Here, even the sun is a business, and desperation is a routine. It's true that the government has placed these generators and panels in key locations like hospitals and polyclinics, but people suffer the endless, merciless hours without electricity in their homes. With the onset of this crisis, a lucrative, prosperous, and sustainable business has emerged for some. At companies like CIMEX (yes, the state-owned one), sales of these systems have skyrocketed in a matter of months. But who can buy them? Few, very few. Myself included.


And this is a huge drawback, because this isn't within reach of the average Cuban. A basic kit (the kind that barely provides enough to turn on a light bulb and charge a cell phone) costs an arm and a leg—many dollars. And if you want something decent to run fans, lights, and a television, get ready to lose both arms and shell out several thousand dollars, to infinity and beyond.


Con un salario promedio que no llega ni a los 50 euros al mes, comprar una planta eléctrica y un panel solar es tan realista como oretender comprar un yate. Por eso, aunque el gobierno diga que esto es la solución, la realidad es que la energía solar aquí está creando una diferencia durísima, los que pueden pagar la independencia energética y los que siguen sudando la gota gorda con velas y abanicos en noches de verano, y ya se sabe que Cuba es un eterno verano. Para los que sí pueden comprarlo, la vida cambia. Nada de estar pendiente de la hora del "apagón".
With an average salary that doesn't even reach 50 euros a month, buying a generator and a solar panel is as realistic as trying to buy a yacht. That's why, even though the government says this is the solution, the reality is that solar energy here is creating a harsh divide: those who can pay for energy independence and those who continue sweating profusely by candlelight and with hand fans on summer nights—and as we know, Cuba is an eternal summer. For those who can afford it, life changes. No more worrying about the blackout schedule.


Ahora se han propagado los famosos ECOFLOW, que son pequeñas y medianas estaciones de energía portátil y se recargan con electricidad o con los paneles solares. Estos equipos no hacen ruido como las plantas eléctricas chinas esas que parecen un tractor viejo. Estas usan el sol, que en Cuba es un recurso que sobra. De hecho, tenemos una radiación solar envidiable que puede ser un potencial bárbaro que apenas estamos empezando a usar, pero de manera muy desigual.
Lately, the famous ECOFLOW units have spread. These are small to medium-sized portable power stations that recharge with electricity or solar panels. These devices don't make noise like those Chinese generators that sound like old tractors. They use the sun, which in Cuba is an abundant resource. In fact, we have enviable solar radiation that could be a massive potential we're barely starting to use, but very unevenly.

Además del precio astronómico, hay otra traba, la eterna burocracia que hay en Cuba. Hace un tiempo, el gobierno anunció que se darían créditos bancarios para instalar paneles, pero en la práctica, son más escasos que un carro nuevo. La gente se queja de que en los bancos no saben ni cómo tramitarlo.
Besides the astronomical price, there's another obstacle: Cuba's eternal bureaucracy. A while back, the government announced that bank loans would be offered to install solar panels, but in practice, they're rarer than a new car. People complain that bank employees don't even know how to process the applications.

Así que, mientras el Estado se llena los bolsillos importando estos equipos chinos y vendiéndolos en MLC o dólares, la mayoría de los cubanos, como yo, miramos al cielo y pensamos: El sol brilla igual para todos, pero parece que su electricidad solo la pueden pagar unos pocos en esta isla.
So, while the State lines its pockets importing these Chinese devices and selling them for MLC (freely convertible currency) or dollars, the majority of Cubans, like me, look up at the sky and think: The sun shines equally on everyone, but it seems only a few on this island can afford its electricity.


Gracias por visitar mi blog
Texto e imágenes de mi propiedad
Thanks to visite my blog
Text and imagen are my own
