He ido una vez más a buscar el concepto de sociópata en el diccionario de la RAE. Sinceramente, lo había leído antes, quizás varias veces, así, al pie de la letra, pero tal como pasa con las cosas que uno incorpora por inercia, en realidad, no podemos decirlas de memoria, o explicarlas sin dudar en algún punto. Sucede a veces con lo que creemos saber. Casi "por ósmosis" nos llegan esas informaciones que no forman parte de nuestro stock de saberes diarios, cotidianos, y sabemos que están ahí, que somos conscientes de lo que significan, que incluso podemos usarlas como referencias o parte de nuestros discursos, pero si tienes que diseccionar para llegar a un análisis más a fondo, lo primero siempre va a ser ir a la raíz, a su concepto más básico.
He confirmado en medio de ese rol detectivesco, que soy una sociópata de manual.
Dicho esto, pueden pasar dos cosas:
1- la gente puede creer que soy otra más con una crisis existencial y que odiarlo todo y a todos es mi modo de rebeldía y alejarme del mundo es la solución... bla, bla, bla. Todo negro, escuchar rock, odiar el día, que lo hago para llamar la atención. En fin, "modo adolescente dark activado";
2- e imagino que estarán los que se pregunten para qué coño lo digo. ¿A quién le importa, no?
Definitivamente, la gente del grupo dos me gusta más. Yo entraría en ese grupo de ahí si estuviese del otro lado del móvil y este post no fuese mío. Seguro habrán otros grupos de personas que entren en otras categorías, pero, como ya mencioné en cuál quepo yo: ¿a quien le importa?
"Trastorno de la salud mental que se caracteriza por el desinterés hacia otras personas. Las personas con trastorno de personalidad antisocial (TPA) pueden comenzar a mostrar síntomas en la niñez, pero no puede ser diagnosticado hasta la adolescencia o la edad adulta".
Bueno... Desde pequeña supe que la gente me daba bastante igual. Pero, ese sentir fue consolidándose mejor poco a poco. Con el tiempo se agudizó. Después del 2do año de Universidad cambié y tuve una conducta bastante distinta en los cursos venideros hasta la fecha. Pero, parece que mi "yo interior", una con autonomía tremenda que de pronto se enciende o se apaga según el organismo indique, comienza a mandar señales de que mi "yo real" necesita ser, normalizar para sí misma su condición y aceptarla, volver a poner en práctica sus conductas sin autorepresión posible.
No sé si se nazca con eso, es bastante probable que en los genes ya traiga uno sus dosis de antipatía, pero, sin dudas el medio en el que se crece influye y le impregna su sello a cualquier condición que se traiga. Yo por ese lado lo tuve bien jodido. Mi única zona de confort durante mucho tiempo fueron las paredes de mi cuarto y las hojas de los libros. Luego esa zona se expandió a los brazos de una persona, mi persona, la única que ha significado resguardo en toda la amplia extensión de la palabra. Hoy ya no está, y aunque eso no significó que dejara de tener roces con otros seres humanos a lo largo de mis veintisiete años, la verdad es que tenerlo o no, tampoco es algo que me preocupe.
Ser una sociópata no me hace ser mala persona. De hecho, he estado siempre en paz con mi calidad humana. Nunca me lo pienso dos veces para ayudar a alguien, de hecho intento poder ser siempre útil a los demás. Pero, ciertamente, del vínculo afectivo parece que puedo prescindir cada vez más. Tiene que ver también con la desesperanza que crece día a día en torno al resto. Quizás no sea quien para juzgar semejante cosa, o bueno, ¿qué más da? ¿Por qué no iba yo a juzgar? ¿A caso queda eso reservado a Dios? Sí, esa es mi verdad porque es lo que siento y si de algo se me va a acusar, jamás será de hipócrita, así que sí, cada vez la gente es menos gente.
"Si bien el tratamiento puede ayudar, esta condición no tiene cura".
Creo que es la parte que más me agrada del concepto.
Todas las fotos 📸 utilizadas en el post fueron tomadas por el artista visual de Santiago de Cuba Marvin Rodríguez Torres y son de mi completa propiedad