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Quiero empezar diciendo que nunca pensé hacer esta catarsis, pero la considero necesaria para retomar mis actividades en la blockchain.
Hace más de un año que quedé sin conexión a internet y, más o menos, 6 meses que mi computadora empezó a fallar.
Para estar aquí se necesita un medio para publicar y conexión, si alguno de esos dos elementos fallan es imposible publicar. No difícil, es imposible, o por lo menos para mí lo fue.
En algún momento intenté hacerlo por el teléfono pero me volví un ocho. En todo caso, lo que me anima a escribir esta catarsis es decirles que cuando uno no hace una cosa pues se dedica a hacer otra; y lo ideal es que ese aprovechamiento del tiempo sea para el bienestar personal.
Por supuesto, gastaba más dinero que el que generaban mis publicaciones y dejé de hacerlo.
Entonces me atreví a publicar con mi teléfono, ufff qué complicado y qué costoso!
Para los que no saben, en Venezuela se habla de tener datos (en los teléfonos). Una amiga que está en Alemania y que pretendía que yo le atendiera todas las llamadas me preguntó una vez: -¿qué quería decir yo con no tengo datos? Le expliqué que con los datos es que puedía navegar.
Ah! ¿Pero cuál era el problema? -me decía. Ella navegaba con sus “megas” e incluso le sobraban al final del mes.
Pues, para los incautos aquí en Venezuela tenemos pocos “megas” o “datos”, y no nos llegan al final del mes. Claro está, según el plan que se tenga, pero ningún plan aguanta hacer publicaciones todos los días.
Allí comprendí que el mundo se conduce de otra manera, en estos tiempos virtuales, mientras que en Venezuela estamos en una especie de prehistoria tecnológica.
Sigo con mi historia. Cuando me vi en la situación en que el mundo de Hive se alejaba de mí, decidí ponerme a leer cuanto libro caía en mis manos. Incluso, logré leer algunos libros de la web porque los bajaba en casa de una amiga.
¡La lectura me hizo bien! Me sentí animada y comencé a mirar nuevamente al mundo que me rodeaba. Leí de todo, incluso con libros prestados porque, aunque usted no lo crea, yo soy de las que devuelvo los libros.
En ese momento llegué a la reflexión de que a veces, solo por estar navegando, dejamos que ver el mundo, de respirar en él, y de apreciar a las personas que tenemos cerca.

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También me alejé del mundo deportivo y de hacer publicaciones para Full Deportes. Tampoco tuve oportunidad de ver películas. En fin, para ahorrarme el cuento hasta el televisor se dañó.
Entonces, ¿qué hacer? ¿Llorar sobre la leche derramada? Pues sí, lo hice porque yo soy un ser humano y cuando el mundo se te desmorona, como me pasó a mí, uno tiene derecho a expresar sus emociones. Para mí esos momentos fueron catastróficos.
Luego, de llorar y de sentirme ahogada y agotada me levanté y me dije –aún estás viva! Esa sola frase me devolvió cierta paz. Estar viva significaba que podía hacer muchas cosas, leer fue una de ellas, pero también podía sembrar, tejer, visitar a los amigos, ir a la playa, mirar las estrellas, viajar, soñar, entre otras.
Sí! Estaba viva y tenía que reemprender alguna actividad que me gustase.
Desafortunadamente, no pude seguir aprendiendo las técnicas para el dibujo digital por la falta de conexión pero podía practicar collage con mis sobrinos, con pegamento, tijera y papel.
Queridos y estimados amigos, a veces necesitamos alejarnos de nuestros hábitos en la web para ver un mundo, algo maltratado, que estamos dejando a un lado.
Quiero así finalizar esta catarsis y reflexión que espero le sirva a alguien más.
No voy a hacer la traducción en inglés porque he perdido algo de práctica. Hacer la publicación en inglés requiere de mi atención a la traducción realizada con los traductores pues existen ciertas palabras o frases que uno puede mejorar si manejamos el idioma anglosajón, y son más precisas con lo que uno quiere realmente decir. Entonces, no presentaré la versión en el idioma de Shakespeare.
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Gracias por apreciar esta publicación y estaré atenta si deseas dejarme un comentario