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Un día, mientras el agobio y la ansiedad por no tener un ingreso normal me estaban empujando a salir corriendo, un amigo me contactó al teléfono de mi mamá para comentarme que había un conocido suyo que estaba buscando alguien (preferiblemente recomendado) para ofrecerle un empleo en su kiosko de hamburguesas.
Sin pensarlo mucho dije que sí.
Aquella oportunidad resultó mejor de lo que yo me imaginaba, considerando la situación desesperada en la que estaba. Y heme aquí... casi dos años después. 😌
Para ser honesto, mi empleo no es una carga. Trabajo los fines de semana -de viernes a domigo-, desde las 6pm hasta la medianoche; me permito un ingreso decente y tengo toda la semana para diversificarme.
Hay días buenos de ventas intensas que apenas me dejan respirar; pero también hay días flojos que dan una tristeza enorme, melancólica y sombría; días donde me da la impresión que los clientes se ponen de acuerdo para hacer huelga 😅
Pero quiero contarles sobre un detallito peculiar de mi trabajo: los clientes. 🙄
Últimamente colman mi paciencia muy a menudo 😖
Nunca falta el que se coloca frente a la lista de precios, observa un rato y luego pregunta: "¿que precio tiene la hamburguesa?" 🤔
Y está viendo la lista de precios que tiene al frente 🤦🤬
Este último fin de semana me sucedió algo realmente inaudito:
Llegó una jovencita, calculo yo como unos 15 o 16 años. Se acercó a la lista de precios y luego preguntó:
- ¿Qué precio tienen los perros? -(o sea, los perros calientes/hotdogs 😅)
Como ya estoy curtido en los azares de ese tipo de inquisiciones, respiré hondo... y respondí:
- Setecientos -aunque ella estaba viendo el precio en la lista 🙄, pero en fin.
Se quedó pensando por unos diez largos segundos y luego hizo otra pregunta tan innecesaria como estúpida:
- Cuatro perros... ¿cuánto serían? -
Yo pensé: "siete por cuatro son veintiocho... ¿acaso no sabes multiplicar?". Obvio no se lo dije 😅
- Dos mil ochocientos -respondí en modo piloto automático.
- Dame cinco -me replicó.
Yo quedé reseteado 🤯🥴
Primero mira la lista, observa el precio de los perros... luego pregunta cuánto cuestan; después me pregunta cuánto valen cuatro perros, le doy el precio y al final me dice: "dame cinco". Lo que le faltó fue decirme: "dame cinco, te debo diez y quédate con la propina"
Dios mío, ilumínala o elimínala. Dicen que los jóvenes son el futuro del país... pero si ese es el futuro de mi país, lo que merecemos es la extinción.
Pero bueno, volviendo a los clientes: siempre tienen la razón.
En otra ocasión me pasó algo tan absurdo como ridículo de contar.
Llegó un caballero. Se detuvo frente a la lista de precios. Observó como por diez segundos y preguntó:
- ¿Cuánto cuesta la hamburguesa de carne? -
- Mil seiscientos - le dije yo.
El seguía viendo la lista 🙄
- ¿Y la de pollo? - y seguía viendo la lista.
- Mil novecientos - contesté.
- ¿Y la mixta? -
- Dos mil doscientos 😒- ya en este punto me estaba medio agotando la paciencia 😤
El hombrecito se quedó pensando diez segundos más 🤔 mientras seguía viendo la lista.
- ¿Y cuánto cuesta el refresco de litro?- preguntó además; y lo más inaudito es que en la lista estaba el precio del refresco de litro 🤬
- Quinientos - le respondí desganado.
El tipo suspiró 😮💨... se quedó pensando otros diez segundos y dijo llanamente:
- A lo mejor venga a comprar mañana -
Y siguió su camino. Llegó el día siguiente, pero el no llegó.
Aún no lo supero.
Pero eso no acaba allí. Nunca falta el cliente que hace un pedido para comer en el sitio y -como trabajamos por lote y demanda, lo que significa que el tiempo es un recurso increíblemente valioso- en vez de pedir de una vez para llevar -por practicidad-, se sienta, come, observa que estoy hasta el cuello de otros pedidos en espera; me llama y me dice:
- Ponme una para llevar -
Suspiro profundamente 😮💨
No que esté mal pedir para llevar, pero si supieran la impotencia que causa -especialmente cuando hay cola- quizás fueran más considerados.
Consejo: Si vas a un kiosko de hamburguesas a comprar y vas a comer en el sitio y también vas a llevar; por favor pídelo todo de una vez. Después que llegues a tu casa lo calientas. No se te va a dañar en el camino por diez minutos más ¡por Dios! 🙄.
Ah! y se me olvidaba el típico cliente que llega a comprar faltando dos minutos para irme 😒🤯
O los que llegan como una banda (en grupo) diez minutos antes de la hora de cierre, hacen el pedido, se sientan a las
mesa y se antojan de empezar a echarse el cuento de todos los pormenores de la semana, las noticias, el faranduleo, el último video viral...🥴
Y ahí se quedan clavados hasta pasados veinte minutos después de la hora de irme 🙆 Esos son mis favoritos. 🙎
El próximo fin de semana será lo mismo... y el otro, y el otro ... 🤷
Pero cuéntame... ¿Has tenido que sobrevivir a clientes insoportables alguna vez?
Divisores de texto: @ikasumanera
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