¡Hola, Hive!
He visto muchos posts en esta comunidad y me gusta bastante que haya un espacio en Hive para expresar nuestros sentimientos y conflictos internos como en esta. Desde hace un tiempo quería hacer una publicación acá, pero no sabía acerca de qué, aunque después de tanto pensar creo que he encontrado un tema perfecto que deseo compartir con ustedes.
Desde que era pequeña he sido una persona muy tímida. Hablar en público me aterraba, cosa que en la escuela no me ayudaba mucho. Mi capacidad para hacer amigos era y sigue siendo casi nula, por eso soy una persona por lo general solitaria. Reflexionaba mucho en las mil y un formas en las que las demás personas me juzgarían y se burlarían de mí por mis actos o por cosas tan sencillas como hablar, lo que me cohibía muchas veces de hacer cosas y arriesgarme.
Hasta que un día (no recuerdo cómo) di con la definición de esos síntomas que presentaba: soy introvertida.
Ser introvertido no es la cosa más trascendente, ni complicada, ni mucho menos grave del mundo, pero he querido hacer este post a modo de reflexión para hablar sobre mi experiencia siendo introvertida en una sociedad en la que se suele olvidar que existimos personas así.
Pero... ¿Qué es la introversión?
Creo que todos alguna vez hemos escuchado y leído sobre la introversión y, sin duda alguna, conocemos a una o más personas introvertidas, pero quiero dejar brevemente una definición sobre la introversión según mis propias palabras:
*introversión:
Es un rasgo de personalidad que se caracteriza por la inclinación hacia el mundo interior, la dificultad para las relaciones sociales y por el carácter reservado que presentan las personas con este tipo de personalidad.
Lo que no somos los introvertidos...
Así es, como digo en la definición, las personas introvertidas tenemos una inclinación hacia el mundo interior, lo que no quiere decir que por ello seamos “odiosos”. Muchas veces me he encontrado caminando por la calle y alguien (mayormente hombres) me dice algo o me pregunta algo y al ver que no respondo me estereotipa con la palabra odiosa.
Nunca me he considerado una persona odiosa, pero es tal el pánico que me entra cuando una persona extraña me dirige la palabra que me quedo congelada por dentro, aunque por fuera no lo parezca.
Otro punto que me gustaría recalcar es que los introvertidos nos distinguimos por nuestro carácter reservado… nuevamente, eso no quiere decir que seamos personas sin sentimientos, es solo que muchas veces nos cuesta salir de nuestro mundo interior. Al menos así me sucede a mí. Ciertas personas a lo largo de mi juventud les he agradado o les he caído mal por ser tan reservada; algunos piensan que eso es algo cool, mientras que otros lo ven como algo (de nuevo) odioso. Mientras para mí ciertas veces es algo que juega en mi contra, porque el ser reservada me inhibe la mayoría de veces de entablar una amistad o relación verdadera con otra persona y hasta de dejar salir mis sentimientos libremente sin creer que voy a ser juzgada por ello.
Ejemplos en los que me he sentido mal/presionada:
Aunque antes dije que ser introvertido es algo normal y que miles de personas son introvertidas, me he dado cuenta con el paso de los años de que la sociedad suele olvidar que existimos personas con este tipo de personalidad o no saben cómo tratar con nosotros.
Un ejemplo de ello (uno que viví bastante) es esa casi regla que hay en las clases, desde primaria hasta la secundaria (desconozco en la universidad porque aún no paso por ahí). Los profesores suben puntos extras por el aportar algo sobre el tema que se esté viendo en las clases. Básicamente, te dan puntos extras por hablar. Yo nunca tuve puntos extras por aportar en clase, aunque supiese de lo que estaba viendo.
Siguiendo con lo del colegio, otro caso es cuando tocaban los lunes cívicos, que era en donde teníamos que cantar el himno nacional en el patio del colegio y algunos alumnos tenían que leer algún texto y así. Eso era puro sufrimiento para mí porque el día viernes de la semana anterior elegían a los alumnos que debían hablar delante de todas las demás secciones y maestros. Ahora que lo recuerdo, nunca llegué a leer en los lunes cívicos y las pocas veces que me tocó hacerlo no asistía al colegio, aunque mi mamá me regañara y me bajaran puntos.
Otro ejemplo que viví, y que probablemente otros introvertidos puedan coincidir conmigo con que es un suplicio, eran los primeros días de clase. No sé a quién se le ocurrió la maravillosa idea de que en el primer día de clases teníamos que levantarnos uno a uno y decir frente a los demás alumnos cosas sobre nosotros mismos. Quizá para los extrovertidos es una buena idea, pero les aseguro que para los introvertidos no. ¡Qué sufrimiento más grande! Todavía recuerdo cómo se me aceleraba el corazón cuando casi llegaba mi turno 😐
Otro (aunque quizá tonto) es cuando voy en un bus (al menos acá en Venezuela) y tengo que pedir "la parada" para bajarme. Empiezo a reunir valor para hacerlo desde cinco paradas antes de en la que me voy a bajar. Y cuando tengo que decirlo, no importa cuanto me haya preparado, sale la frase en medio de una voz rara y vergonzosa.
Otro ejemplo que me ha pasado muy poco y en situaciones diferentes, pero lo recuerdo bastante y me disgusta bastante es cuando estoy entre un grupo de personas y están hablando, pero yo no, y de repente hay alguien que dice: Y tú, ¿te comió la lengua el gato? No, no me comió la lengua el gato, puede ser simplemente que no tengo nada que aportar a la conversación, solo estoy escuchando o de plano no me provoca hablar. Pero claro, eso ni de chiste lo digo. Primero, porque no se me ocurren ese tipo de cosas en el momento y segundo, porque mi mente se encuentra en un estado de desespero (como las emociones en la película Intensamente) tratando de buscar una respuesta coherente de por qué no me uno a hablar con las demás personas. El resultado siempre termina en desastre y en ese lado negativo de mí gritándome internamente: «Estúpida, eres estúpida».
Tengo muchos otros ejemplos más, pero hasta ahí lo voy a dejar porque si no el post se hace eterno.
Pero creo que con esos varios ejemplos queda claro la presión que tenemos los introvertidos en los hombros solamente porque la sociedad no ha hecho un lugar a las personas con una personalidad como la de nosotros.
He escuchado muchas veces una frase que dice: el mundo no está hecho para los tímidos; antes pensaba que quienes decían eso exageraban, pero me fui dando cuenta por mí misma que es muy cierto eso. La introversión es más que simple timidez y no ayuda en nada restarle importancia a eso y obligarnos a hacer cosas que van en contra de cómo somos.
Me refiero a “la sociedad” incluyendo a todos, incluso nuestra propia familia. Con el tiempo mi familia fue aceptando o haciéndose a la idea de que yo soy introvertida, pero antes me obligaban a hacer cosas que me incomodaban mucho. (Obligar suena mal, pero hablo de cosas simples como saludar a un desconocido en la calle o quedarme en una fila esperando mientras ellos están en otro sitio y decir a la persona que está detrás de mí cuando ya ha llegado mi turno: vaya usted, yo estoy esperando a mis papás).
Y aunque quizá esté haciendo ver el ser introvertido como algo extremadamente difícil, no lo es tanto. Hay muchísimas personas introvertidas, si no todas, que logran hacer su vida como cualquier otro y soy consciente de que ese también es y será mi caso. Pero lo que hace difícil el ser introvertido es la respuesta de la sociedad a ello. ¿Es tan difícil reconocer que existen personas introvertidas sin restar importancia al tema y solo no tratar a todos por igual? El ser introvertido es parte de nuestra personalidad y no lo podemos cambiar, así como los extrovertidos tampoco lo pueden hacer.
A modo de moraleja general quiero recalcar que es preciso pensar en nuestro trato no solamente hacia los introvertidos sino a todas las personas en general. Cambiar no pasa de la noche a la mañana, pero sí debemos tratar de ser más cuidadosos con nuestras palabras y acciones porque sé que a veces puede ser un poco difícil, pero considero que debe ser siempre nuestra meta el ser empáticos con los demás. Es difícil saber cuándo una palabra o acción puede herir, poner presión o hacer sentir mal a alguien, pero cuando estamos en el otro lado vemos que realmente se siente mal.
En mi caso, no puedo decir que ahora soy menos introvertida que antes, no, porque así no sucede esto. Antiguamente, me sentía incomprendida por como era, pero aunque ahora sigo viendo las mismas respuestas de las personas ante mi personalidad introvertida no le presto mucha atención porque me he encontrado con muchas otras personas como yo y sé que en realidad está bien ser así.
Sé que así como yo me sentía incomprendida por cómo soy gracias a la respuesta de la sociedad sé que hay muchos otros casos. No necesariamente de introversión, pero sí de personas que a las que les restan importancia a sus trastornos, padecimientos, personalidad y discapacidades solo porque “el mundo no está hecho para ellos”. El mundo está hecho para todos y la sociedad somos nada más nosotros mismos, así que puede sonar trillado, pero el cambio de la sociedad empieza con nosotros y ya.
Y… así termina mi post de hoy. Espero que hayan disfrutado la lectura y que me dejen su comentario sobre qué piensan respecto a este tema.