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Últimamente no siento nada, me siento vacía, solo miro a mi alrededor hipocresía y oscuridad. Ya, en estos momentos estoy cansada de la sociedad injusta que nos rodea y sobre todo de las personas malas y falsas que nos saludan como si sintieran por uno un grandísimo afecto.
Hoy en día nadie se te acerca a preguntarte cómo estás, ni como te va, ya a nadie le importa lo que llevamos por dentro, la sociedad se acostumbró que para poder verte bien tienes que llevar buena ropa, calzado de marca y los mejores dispositivos electrónicos que estén en el mercado.
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Y ni hablar de las redes sociales, porque si no estás en ellas no estás en nada. Y en realidad solo sirven para dar a conocer una vida que en realidad no llevás, un amor que no es verdadero, una vida superficial y vacía que al final puede ser la destrucción de tú interior.
Yo, me puse a analizar mi vida, juzgue mis defectos, aplaudí mis virtudes. Observé a las demás personas, miré a mi alrededor y decidí ser felíz, felíz conmigo misma, con lo que tengo, con lo que soy y con todo lo que puedo lograr. Porque yo aún creo en el amor verdadero, y la verdadera esperanza está en aceptar la vida tal y como se nos plantea. Porque de nada sirve querer cambiar el mundo si primero no cambias tú.