Hoy me levanté un poco enojada con la vida. Por alguna razón hay personas que se creen dueñas de muchas decisiones dentro de ella (de la mía), por otro lado este año comenzó lanzándome en cara que sólo somos dueños de aquello que hemos construido con nuestras propias manos. Todo lo que depends de otros no te pertenece, así de sencillo.
Hoy, me levanté con un ataque de ansiedad, pueden ser las hormonas, vamos a culpar a la perimenopausia, siempre hay que culpar a algo o alguien menos a nosotros. Jejeje.
Mi título dice ¿Vivirías mi vida? Si te basaras en lo que observas en mis redes sociales ¿te parecería una vida buena?
Estos días hablé con alguien de mucho valor para mí, le conté, cómo ahora se enteran ustedes (ahora es un secreto) jajaja, que estoy yendo a terapia sicológica y muy pronto comienzo mis consultas de siquiatría ya que tengo depresión profunda. (Palabras de la sicóloga) Un proceso que según ella ha durado varios años y ahora explotó y ya no sé cómo salir de allí. Sin embargo, hablando con esta persona, cuando le conté, lo primero que me dijo es que ella no lo creería sino se lo cuento, pues lo que ve en mis redes es una vida muy relax que ella de alguna forma sana había envidiado. Entonces, tuve que ponerla al día sobre mi verdad.
La gente juzga, siempre lo hará. En esta época donde casi todo lo relacionado con el trabajo y la producción se relaciona directamente con las redes sociales, es poco probable que mostremos cosas más allá de eso que queremos vender. Si yo trabajo con "Yoga facial", productos cosméticos, postres y educación Web3, no puedo publicar en mis rrss imágenes, videos o escritos sobre lo que realmente me pasa. ¿Le comprarían a alguien que publicara videos llorando, o frases grises y tristes o que todo el tiempo expusiera sus estados de ansiedad? Probablemente no. Quizá hasta un día dejen de ver su perfil, porque llega un momento en que fastidia.
La Web1 como dice mi querida por lo general nos trae cosas muy distintas con las cuales lidiar. En mi caso, un papá que se va apagando de a poquito con su cáncer (que ni idea cuando va a morir, pero que ya no se va a curar) un hijo con diabetes que hay que gestionar de muchas formas, además de procesos propios hormonales de mi edad, y otras cositas que se agregan que pueden llegar a hacernos colapsar.
Muchas veces me pregunté cuando fue mi punto de quiebre y recién descubrí que fue cuando tuve que regresar a Barquisimeto y dejar mi casa (construida por mi, con mucho esfuerzo) y llegar de nuevo a una ciudad a comenzar de cero, cuando ya creía que tenía una vida hecha. Ha sido un dolor que he rumiado día tras día en estos 7 años y que tendré que aceptar, pero aún no lo hago.
Lo cierto es, que mi día a día está lleno de muchas cosas, que van más allá de una que otra foto bonita que suba en mis redes, que va más allá de los post alegres que comparta en mi blog de Hive, que está llena hoy en día de más miedos que avances, y sobre todo de mucho miedo porque las personas a mi alrededor, en unas porque se han vuelto realmente tóxicas para mí y que no se cómo desligarme de ellas y otras que quiero y temo que puedan cansarse de mi proceso.
Esta semana he tomado la guitarra varias veces, logré sacar algunas notas, pero fue inevitable llorar porque hay algo que me jala a la tristeza, así que se ha quedado de nuevo parada esperando con paciencia.
Si tengo momentos de luz y alegría, son pocos, son los que comparto. Tal vez por eso hay personas que sueñan con vivir una vida como la mía, yo realmente no quiero vivir una vida como la de nadie, solo quiero volver a sentir esa alegría de crear y no obligarme a sentirla, pero que si no fuese por eso tal vez ya no estaría. A veces debemos obligarnos a avanzar, más cuando hay personas que dependen de nosotros.
Recordé hace poco un vídeo que en diciembre hizo el influencer Marko, en el que le preguntaba a su amigo ¿Por qué no me buscaste? O ¿Por qué no me contaste? Y resulta que sí, uno busca y cuenta, solo que a veces a las personas equivocadas, seres que tal vez terminan juzgando o tratando de imponerte soluciones que si no las haces a su manera entonces concluyen que "tú no quieres mejorar o hacer nada".
Por eso decidí buscar ayuda profesional, porque es más objetivo y no hay juicios, ni sermones, ni ayudas condicionadas (sobre todo esto) y menos juicios y chismes.
Hoy, solo dejo esto por aquí, porque hay una enseñanza, y es que no podemos juzgar la vida de nadie por lo que comparte en sus redes, ubiquen de una vez que lo que llega allí es contenido muy filtrado que decides compartir por alguna razón, incluso si son cosas negativas. Las rrss no representan la vida real, no. Son solo destellos de lo que vivimos, flashes de alegría, pero en realidad hay más vida que contar que de seguro todos se guardan, por vergüenza, porque no le interesa a nadie más, privacidad, por lo que sea y todas son razones válidas.
Aún no sé cuándo termina esto, y a veces desearía tomarme un año sabático y no publicar un buen tiempo, pero parte de mi presupuesto depende de lo que hago aquí. Así que sí, debo publicar sonrisas para poder pagar a la doc que sana mis lágrimas, ironías de la vida.
Les abrazo. Y agradezco a varios seres de este lugar que han sido claves para que este proceso duela menos. Disfruten mis post, pero veanlos como esos cuentos que cómo escritora sueño compartir, una mezcla de realidad y fantasía, donde a veces soy la protagonista, pero que en realidad... No es real.
Ahora sí. Abrazo.
Los quiero
Zully 💕
Imágenes Propias.