Feliz tarde, amigos de Hive. Los saludo con mucho cariño, deseando de todo corazón que se encuentren bien. Hoy, quiero compartir con ustedes un cuento infantil; a través del cual podrán extraer valiosas lecciones. Espero que les guste.
Agustín es un grillo muy simpático, siempre está muy feliz. Todos los animales del bosque se la llevan bien con él, porque Agustín siempre tiene algo positivo que decirles, ya que se esfuerza por celebrar la vida cada día.Por las noches se dedica a cantar, su canto es dulce y relajante.
Algunos animales del bosque, le han hecho saber que su canto es una hermosa melodía para dormir. Cuando Agustín escucha este tipo de halagos se siente muy feliz, porque lo que más le da satisfacción es hacer feliz a los demás. Hay noches en las que no quiere cantar, pero el recordar que muchos animales se relajan con su deleitable música, lo lleva a recuperar energías y a seguir cantando.
Un día, comenzó a pensar en lo grande que es el bosque y dijo: "De seguro que mi canto, no llega hasta la parte más distante de este extenso bosque. Así que tengo una gran idea, buscaré un micrófono y a partir de esta noche cantaré mucho más fuerte, así los animales que viven más lejos podrán beneficiarse".
Agustín comenzó a cantar por micrófono todas las noches, lo que no sabía, era que aturdía a todos los animales en el bosque. Durante el día, cuando se conseguía con algunos animales, veía que estos lo trataban de manera indiferente; pero él jamás pensó que era porque no los dejaba dormir. Simplemente pensaba que quizás tenían algún problema, así que pensó: "Siento compasión por mis amigos del bosque, hoy cantaré con más fuerza para que tengan un sueño reparador y puedan afrontar los problemas con una mente más clara".
Ante tal canto estruendoso, los animales del bosque no paraban de murmurar entre ellos mismos, pero no le decían nada a Agustín. Algunos comenzaron a decir que Agustín era un desconsiderado, maleducado, y otros afirmaron que había perdido el juicio.
Una semana después, los animales del bosque estaban tan enojados que tomaron cartas en el asunto. Comenzaron a manifestar, hubo una protesta masiva pidiendo que se desterrara del bosque a Agustín.
Cuando Agustín vio la manifestación y se enteró de que era contra él, se sorprendió y dijo: "Pero ¿qué he hecho? ¿por qué quieren que me vaya del bosque?". Cuando formuló estas preguntas, Raúl el elefante, le dijo: "Eres un sinvergüenza, ¿todavía te atreves a preguntar?. No nos has dejado dormir por una semana con tu gran escándalo, nuestros niños no duermen, tenemos que salir a trabajar trasnochados. ¡Qué irresponsable y descarado eres Agustín!".
Ante tal respuesta, Agustín se disculpó y mencionó que lo que él quería, era que su canto llegara a todas las partes del bosque, para que todos los animales tuvieran un sueño relajante. Pero que ya no lo haría más. Nadie le creyó y todos comenzaron a pedirle que se fuera del bosque. Esto lo entristeció mucho y lo llevo a deprimirse.
Agustín llevaba días deprimido y aunque su buen amigo, Víctor el canguro lo aconsejaba, Agustín no dejaba de sentirse mal. Con lágrimas en los ojos estaba terminando de recoger sus cosas, para irse del bosque. Víctor el canguro, sabía que esto era una injusticia, porque realmente Agustín tenía buenas intenciones. Él no sabía que estaba causando un problema, así que su amigo se dirigió a la Corte Suprema del bosque, que quedaba a dos días de camino y planteó el caso.
Cuando la corte Suprema tomó el caso, se percataron de que se había cometido una gran injusticia contra Agustín. Por lo tanto, el presidente de la corte, Pablo el tigre, muy indignado emitió un decreto para que los animales se disculparan con Agustín, y lo hicieran sentir parte de la familia de todos los animales del bosque. Además, dejó bien claro que antes de llevar a cabo un juicio contra alguien hay que averiguar bien los hechos.
Cuando los animales del bosque se enteraron del decreto que emitió Pablo el tigre, se asustaron mucho y también se entristecieron por la injusticia que habían realizado. Así que, fueron hasta donde Agustín, conversaron con él y se solucionó el malentendido. Agustín los disculpó y en ningún momento les guardó rencor.
Actualmente, Agustín continúa viviendo en el bosque, les proporciona sueños placenteros a todos los animales, porque continúa cantando por las noches; pero sin micrófono.