¡Buenos días a todos! Ésta es mi participación en la 4° edición del concurso de literatura La Abeja Obrera en honor al escritor, novelista, poeta, humorista, periodista y político venezolano, Miguel Otero Silva.
Este relato está basado en la historia y en los personajes principales de dos obras importantes de Don Miguel Otero Silva que son “Casas Muertas”, segunda novela del escritor cuyo contexto es la destrucción del pueblo de Ortiz, estado Guárico producto del paludismo y la emigración de sus habitantes, y donde comienza la vida de nuestros protagonistas, y “Oficina N° 1”, su tercera novela y la continuación de Casas Muertas, por decirlo así, cuyo contexto es sobre el nacimiento de la ciudad de El Tigre, convertida en un pueblo petrolero gracias a la perforación de su primer pozo, al que nombraron OG-1.
El Tigre es la tierra que me vio nacer y crecer, y donde aún vivo. Si hay algo que me llena de orgullo y placer es escribir sobre ella, más aun enalteciendo las obras de este gran escritor anzoatiguense.
LA PRIMERA NOCHE FUERA DE ORTIZ
Caía la tarde después de dejar atrás a La rosa de los llanos. Ya iban llegando a Santa María de Ipire cuando el destartalado camión de Rupert se detuvo frente al pequeño santuario de Francisca Duarte; el trinitario debía pagar una promesa pendiente y aprovechó ese momento. Carmen Rosa viendo que doña Carmelita dormitaba, también bajó para darle las gracias al Ánima de Taguapire por haberle permitido iniciar esta nueva vida, con temor, pero con la fe y la esperanza de que su alma encontraría paz después de la pérdida de Sebastián.
El camino que siguieron al retomar el viaje estaba en muy mal estado, después de pasar Pariaguán las dos mujeres sintieron miedo de que los agarrara la noche en medio de esa oscura sabana, y después de la llanta ponchada, más aun. Doña Carmelita seguía rezando con el rosario apretado entre sus manos, y con la fija mirada de Olegario sobre ella como tratando de encontrar en sus ojos una esperanza de que convenciera a Carmen Rosa de regresar a Ortiz. No sabía si tenerle más miedo a la epidemia que había acabado al pueblo o a los caminos desolados por donde estaban transitando.
Trataba de dormir un poco pero cada hueco que encontraban en las arenosas vías hacía brincar el camión, parecía que se iba a romper de un momento a otro. No era todavía de madrugada cuando vieron las primeras luces, estaban llegando a El Tigre, el lugar donde comenzarían una nueva vida. Tenían que encontrar un sitio para pasar la noche, y en la mañana buscarían a la hermana de su comadre para que les indicara dónde podían quedarse y también comenzar a buscar trabajo.
La entrada era una vía con matorrales de ambos lados y se divisaba una que otra casita aledaña a la carretera. Después agarraron una vía larga que estaba asfaltada y llegaron a una estación de buses, hasta ahí los llevó el trinitario Rupert. Al bajar del camión preguntaron dónde podían hospedarse y un muchacho alto y delgado que dormitaba en un banco con una gorra sobre su cara, les dijo:
___ Por 2 centavos yo los puedo llevar a un hotel que está cerca de la policía, es seguro y barato.
Abordaron la camioneta del muchacho después que su fiel sirviente subió el equipaje a la parte trasera del vehículo. El hotel era pequeño, consiguieron dos habitaciones, una para ellas dos y otra para Olegario. Carmen Rosa no quiso desempacar nada, en la mañana debían irse, por el momento sólo necesitaba descansar, asimilar ese paso. Se acercó a la ventana para ver el entorno pero su mente se trasladó a su pueblo, a sus casas muertas, a Sebastián, allá quedó parte de su vida, su pasado; el dolor ahogó un quejido en su pecho y las lágrimas rodaron por sus mejillas.
Era su primera noche fuera de Ortiz, sólo Dios sabía qué le aguardaba en el pueblo del oro negro y si allí su corazón se aliviaría de tanto dolor.
Autora: Ana C. Rivero Foucault - Venezuela ()
Espero les haya gustado mi relato, me despido hasta una nueva convocatoria. ¡Feliz día!
Fuentes de Información:
- Prodavinci.com
- Wikipedia
- Archivos de algunos cronistas de El Tigre
- Entrevistas a varios tigrenses
- Archivo Personal