VERSION EN ESPAÑOL.
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✍️Hola a todos los hiverianos de esta comunidad. Los artistas, cuando hacemos exposiciones o participamos en eventos artísticos, siempre estamos a la expectativa del impacto social de la obra. Pues, aunque nos la pasamos todo el tiempo diciendo que primero trabajamos para nosotros y para complacernos a nosotros mismos, eso no pasa de ser un mero enunciado.
✍️De ser así, no nos preocuparía exponer el resultado de nuestros esfuerzos creativos y nos la pasaríamos todo el tiempo trabajando y contemplando, en una especie de autofagia artística.
✍️Aunque con el tiempo, en cierto grado, nos vayamos despojando de esa necesidad con la que se alimenta el ego, nunca nos despojamos del todo. Es casi como una necesidad espiritual o la espera de una reciprocidad por el esfuerzo y los resultados, además de la necesidad continua de la evaluación desde otro punto de vista distinto: el del otro.
✍️También buscamos ese impacto y ese reconocimiento en lo que suponemos grandes oportunidades, lugares y eventos legitimadores del arte, medios especializados, etc., sin calcular que puede suceder todo lo contrario; el impacto nos puede llegar en el lugar más intrascendente y en el momento menos buscado
✍️Pero lo insólito fue que, al entrar al local, puse la obra a negociar en el suelo, recostada a una mesa, y al activar la negociación, al volver la vista hacia el cuadro, ya sentada en la posición de loto, había una joven muy concentrada observando apaciblemente lo que había pintado sobre el lienzo.
✍️Las personas entraban y salían de la estancia por cuestiones de la adquisición de los productos, y ella, como si allí no existiera nada más, solo estaba ella y el cuadro.
✍️Me di cuenta de que estaba tan impactada que le pude hacer unas cuantas fotos sin que se percatara.
✍️Creo que en toda mi carrera como pintor no había disfrutado de una escena tan atípica y sincera delante de una de mis obras, pues se desarrollaba en un lugar prácticamente sin vínculos con el mundo del arte, de forma espontánea y sin compromiso con el autor, ya que ni siquiera nos conocíamos.
✍️Una vez terminada la negociación y colgada la pieza en una de las paredes del lugar, el apego a la obra siguió, como si entre la obra y la espectadora se hubiese establecido una rara conexión, un diálogo secreto solo perceptible por los sentimientos y emociones.
✍️Ya, después del consumo, la muchacha accedió a unas instantáneas de carácter social que dejaban atrás las escenas de encanto mutuo entre lo humano y el arte.
✍️Realmente disfruté más en unos minutos de aquel impacto en un espacio y en un momento de total falta de compromiso con los protocolos e intereses sociales, so với những khoảnh khắc đầy poses forzadas, apariencias programadas y falsa emoción ante la creación.
✍️Gracias, muchacha, por develar la cara real de un impacto, y gracias a ustedes por acompañarme en la experiencia.
✍️Texto original del autor:
✍️Todos los derechos reservados . ©
ENGLISH ERSION
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Hola a todos los hiverianos de esta comunidad. As artists, when we hold exhibitions or participate in artistic events, we are always expecting the social impact of the work. Well, although we spend all our time saying that first we work for ourselves and to please ourselves, that is no more than a mere statement.
If that were the case, we would not worry about exposing the result of our creative efforts and we would spend all our time working and contemplating, in a kind of artistic autophagy.
Although over time, to a certain degree, we shed that need that feeds the ego, we never completely shed ourselves. It is almost like a spiritual need or the expectation of reciprocity for the effort and results, in addition to the continuous need for evaluation from another different point of view: that of the other.
We also look for that impact and recognition in what we suppose are great opportunities, places and events that legitimize art, specialized media, etc., without calculating that the opposite can happen; the impact can reach us in the most inconsequential place and at the least wanted moment
But the unusual thing was that, upon entering the premises, I put the work to be negotiated on the floor, lying on a table, and when the negotiation was activated, when I looked back at the painting, already sitting in the lotus position, there was a very concentrated young woman peacefully observing what I had painted on the canvas.
People entered and left the room for reasons of acquisition of the products, and she, as if nothing else existed there, there was only her and the painting.
I realized that she was so shocked that I was able to take a few photos of her without her noticing.
I think that in my entire career as a painter I had not enjoyed such an atypical and sincere scene in front of one of my works, since it took place in a place practically without ties to the art world, spontaneously and without commitment to the author, since we did not even know each other.
Once the negotiation was finished and the piece was hung on one of the walls of the place, the attachment to the work continued, as if a rare connection had been established between the work and the viewer, a secret dialogue only perceptible by feelings and emotions.
Now, after consumption, the girl accessed some snapshots of a social nature that left behind the scenes of mutual charm between humanity and art.
I really enjoyed that impact more in a space and in a moment in a few minutes. of total lack of commitment to social protocols and interests, so với những khoảnh khắc đầy forced poses, programmed appearances and false emotion in the face of creation.
Thank you, girl, for revealing the real face of an impact, and thank you for accompanying me in the experience.
Original text by the author: