La figura del Gran Mariscal de Ayacucho, el cumanés Antonio José de Sucre es, sin dudas, de las más importantes e interesantes de todo el movimiento independentista hispanoamericano. Ayer, 4 de junio, se cumplieron 95 años de su muerte trágica, como debe saberse, ocurrida por asesinato: le dispararon cuando atravesaba en su caballo la selva de Berruecos. Aún hoy su muerte sigue rodeada de un halo de misterio, si bien se han señalado los autores intelectuales y materiales del traidor homicidio.
No soy historiador ni biógrafo de Sucre; además, existen muchas fuentes autorizadas para hablar de su entregada y honesta vida, tristemente truncada a edad temprana, a los 35 años. Se me ha ocurrido escoger algunos fragmentos expresivos de su visón y sentimiento de la vida, extraídos de sus cartas u otros documentos de los últimos años y días. A continuación, los reproduciré y añadiré un comentario final.
(…) así como constantemente confieso mi incapacidad para estas cosas políticas, así también reclamo constantemente que nadie me excede en procurar para la américa todos los bienes; y como el mayor de todos es la paz, la busco con ansia porque sin ella somos envueltos en calamidades y desastres.
(De carta al Gral. La Mar, 4 de diciembre de 1827)
(…) al ser llamado por la asamblea general para encargarme de Bolivia, se me declaró que la independencia y la organización del estado se apoyaban sobre mis trabajos; para alcanzar aquellos bienes en medio de los partidos que se agitaron quince años y de la desolación del país, no he hecho gemir a ningún boliviano; ninguna viuda, ningún huérfano solloza por mi causa; he levantado del suplicio porción de infelices condenados por la ley, y he señalado mi Gobierno por la clemencia, la tolerancia y la bondad. Se me culpará acaso de que esta condescendencia es el origen de mis mismas heridas; pero estoy contento de ellas, si mis sucesores con igual lenidad acostumbran al pueblo boliviano a conducirse por las leyes, sin que sea necesario que el estrépito de las bayonetas esté perennemente amenazando la vida del hombre y asechando la libertad. En el retiro de mi vida veré mis cicatrices, y nunca me arrepentiré de llevarlas, cuando me recuerden que para formar a Bolivia preferí el imperio de las leyes a ser el tirano o el verdugo que llevara siempre una espada pendiente sobre la cabeza de los ciudadanos.
(Del último mensaje a los congresistas de Bolivia, 2 de agosto de 1828)
(…) confieso que cada día crece mi repugnancia por los destinos públicos. (De carta a Bolívar, 11 de marzo de 1829)
(…) a mí me ha tocado de todo; pero como a todos, mucha mayor suma de pesares y disgustos. (De carta a Bolívar, 7 de sept. de 1829)
(…) entiendo que el general Flores se ha equivocado, pues yo no me quejé de no tener sueldos. Le dije que entre mis deseos de complacer yendo a Bogotá, tocaba la dificultad material de no tener con qué costear mi viaje; y que no sabía qué hacer, porque en otras circunstancias en que no tuve un peso, no me ofrecieron, ni de cumplimiento, un sueldo. Yo no me avergüenzo de decir que hay días que no tengo un real; pero, sin embargo, vivo por la misericordia de Dios, y tal vez por la de mi mujer. Así es y será este desdichado mundo. (De carta a Bolívar, 9 de octubre de 1829)
¡Qué triste época y qué desgraciada Patria! (De carta a Bolívar, 27 de diciembre de 1829)
No quiero nada, nada, sino que me dejen vivir en paz, con mi Mariana y en compañía de mi familia y de mis amigos. (De carta al Gral. Vicente Aguirre, 21 de enero de 1830)
En los fragmentos que reproduzco se puede notar la personalidad humilde y honesta de Sucre, así como un cierto "sentimiento trágico", para decirlo con la expresión de Unamuno, frente a la vida que le había tocado, hasta el momento final.
Les dejo una conmovedora canción al estilo de malagueña, "Soñé con el Mariscal" (o "El Mariscal"), interpretada por la cantante cumanesa María Rodríguez.
https://albaciudad.org/m/10769
Referencias:
https://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Jos%C3%A9_de_Sucre
https://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20191121035034/De_mi_propia_mano.pdf
