El 16 de marzo de 1973 falleció el escritor mexicano José Gorostiza, de gran relevancia en la poesía hispanoamericana. Fue autor de dos libros de poemas: Canciones para cantar en las barcas (1925) y Muerte sin fin (1939). Este es un largo poema –de largo aliento, como llaman a estos–, que no sólo constituye su principal obra, sino que es considerado por la crítica especializada como uno de los más importantes poemas en español escrito en el siglo XX, poema de gran complejidad. Gorostiza fue también ensayista y profesor de literatura en la UNAM y otros centros universitarios, así como miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua. Desempeñó varios cargos de servicio público, especialmente como diplomático.
Por razones obvias, no me referiré a Muerte sin fin. He tomado tres poemas breves de su primer libro, que comentaré al final.
PAUSAS I
¡El mar, el mar!
Dentro de mí lo siento.
Ya sólo de pensar
en él, tan mío,
tiene un sabor de sal mi pensamiento.
PAUSAS II
No canta el grillo. Ritma
la música
de una estrella.Mide
las pausas luminosas
con su reloj de arena.Traza
sus órbitas de oro
en la desolación etérea.La buena gente piensa
—sin embargo—
que canta una cajita
de música en la hierba.
ELEMENTOS
Tus ojos eran mi aire
y el aire para sí
jugaba a ser redondo, rodando.
Tus ojos eran mi aire y mi fuego,
y los dos entre sí
jugaban uno a mantener el otro, consumiéndose.
Tus ojos eran mi aire y mi fuego,
pero también mi agua,
y los tres entre sí
jugaban uno a consumir el otro, manteniéndose.
Porque tus ojos eran
mi agua
mi fuego
y mi aire,
tengo transida de rumor el alma
como el árbol de pino la madera,
y tengo más:
las raíces
anudadas a ti,
porque tus ojos eran
mi aire
mi fuego
y mi agua,
pero también
mi tierra.
Escribió Gorostiza poemas breves o de mediana extensión, así como poemas largos, de los cuales es ejemplo manifiesto “Muerte sin fin”. En los que aquí reproduzco tenemos más bien la brevedad, relativa, por supuesto. Los dos primeros, bajo el título no casual de “Pausas”, nos ofrecen, uno la síntesis del sentimiento, con el sesgo irónico, que no faltará en el poeta. El segundo, de bellas e inusitadas imágenes, la recreación poética del grillo.
Y el tercero, de una belleza y emotividad única, siendo un poema amoroso, nos conforta con ese uso poético de los elementos esenciales (los griegos les llamaban “arjé” o “arché”).
Volveremos, siempre que podamos, a su rica obra poética.
Referencias:
https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Gorostiza_Alcal%C3%A1
https://www.elem.mx/autor/datos/1309
https://ciudadseva.com/autor/jose-gorostiza/poemas/
