Creo que es indiscutible que uno de los mejores humoristas gráficos de Venezuela ha sido Pedro León Zapata, quien falleciera hace 10 años (6 de febrero de 2015). Pintor, diseñador, escritor, cultivó el difícil arte del humor (del bueno), tanto en lo oral, lo escrito y lo gráfico; se le conoció especialmente por este, expresado en sus famosas caricaturas. También fue profesor en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela y en la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas. Recibió varios reconocimientos, como el Premio Nacional de Periodismo en 1967 y el Premio Nacional de Artes Plásticas en 1980. Fue autor de varios libros, entre ellos: Zapata absolutamente en Serio, Caracas, Monte y Culebra, Breve Crónica de lo Cotidiano, Los Gómez de Zapata.
Zapata, como se le llamaba comúnmente, estuvo dedicado enteramente al arte del humor. Así, fue coordinador de la Cátedra Libre de Humor de la Universidad Central de Venezuela, y creó y dirigió la revista de humor El Sádico Ilustrado.
En 1965 inició su sección de caricaturas denominada “Zapatazos”, que se publicaba diariamente en El Nacional, tarea que continuó hasta el último momento de su vida. Ya el título en sí mismo era una manifestación de humor y describía lo que sería esa sección: un espacio a criticar la vida del país, particularmente del país político, representado en caricaturas de gran calidad. En ellas daba muestras cotidianamente de su atención a la realidad nacional, de su agudeza e ingenio irónico, de la versatilidad de su expresión. Llegó a construir personajes emblemáticos del pobre y necesitado (destacan la figura de "Comotico" y "Trinita"), del político manipulador y demagogo con forma de camaleón, del habitante esnobista y falso, del militar autoritario semejante a un saurio, etc., que perviven en nuestro imaginario que siente o resiente al país.
Reproduciré a continuación cinco significativas caricaturas de sus “ZAPATAZOS”. Comencemos por el final.
Estas pocas caricaturas ponen de relieve su aguda visión —en lo social y político— de la realidad del país. Como dijera el también humorista Laureano Márquez: “Zapata tiene la capacidad de decir en una sola frase lo que a un sociólogo le tomaría una tesis”. Sabía captar lo que se movía en el ambiente político (a través de noticias o similares), y desde su ingenio, plasmar la interpretación crítica, generalmente irónica, mordaz, demoledora.
Su legado es innegable, y los caricaturistas contemporáneos o posteriores se nutrieron de sus aportes, como lo podemos ver en Edo, Fonseca, Pinilla, Rayma.
