Imagen editada con Canva. Fuente de la imagen: Pexels
El clima se encontraba insoportable; calor por la mañana, fresco por la tarde y frío por la noche. La nariz tapada, cuan detector de humedades en temporada invernal.
No suelo tomar mucha medicina, salvo en casos extremos; la nariz me deja dormir, sí, pero cuando me siento, una fosa está tapada como el inodoro luego de que le tiran mucho papel sanitario. Ni siquiera sé si esto es resfriado común leve o una alergia de esas que rara vez se quitan a la semana o al mes.
No he sentido ningún otro malestar más allá de la congestión nasal. Ni un dolor de garganta ni fiebre se han presentado, gracias al cielo; solo el bendito moqueo que parece una gotera.
Debo confesar que ni ganas tengo de tomar loratadina, aunque sugieren que se tome una vez cada 24 horas por 10 días. Preferiría esperar a que esto se arregle solo; no obstante, creo que mejor me tomo el tratamiento por prevención de que esto evolucione a algo más, y permitir que el cuerpo haga el resto del trabajo.
