
Las artes plásticas en Santiago de Cuba a lo largo de la historia han estado sujetas a una visión muy tradicionalista, que normalmente se asocia al imaginario popular que se tiene desde antaño sobre esta región del mundo y de Cuba en particular. En algunos casos subordinadose puramente al consumo de los turistas quienes se acercan a estas manifestaciones en la isla buscando representaciones típicas, fiestas populares, tabacos, mulatas, todo lo que recuerde a "el Caribe" , casi siempre en colores muy vibrantes o caoba. Reduciendo así el mercado al arte producido en esta parte del mundo casi en su totalidad a pura bisuteria.

Pero en la segunda década del presente siglo ha ocurrido un cambio de paradigma en un grupo de artistas (reducido dicho sea de paso) que a tomado el arte contemporáneo por bandera trayendo consigo un nuevo aliento al arte santiaguero, entre estos uno de los más prominentes es Renato Arza.

Usando la fotografía como medio expresivo Renato da vida a un universo muy particular y reconocible, a traves elementos que funciona con la figura humana para crear imágenes inquietantes, que nos remiten al "Dark Fantasy" o lo onírico, sueños(o pesadillas) desdoblandose sobre si mismos para mostrarle al espectador, conceptos, ideas o miedos de un origen que por momentos pareciera primitivo o más bien tribal.

La figura femenina suele estar al centro de sus obras, sumándole otra capa conceptual a las mismas, así como la elección de tonos oscuros y lúgubres para la mayoría de sus obras, lo que le suma un aire de solemnidad y desolación a cada imagen. Desde el primer encuentro con la obra de Arza podemos darnos cuentas que estas no son capturas del mundo real, sino proyecciones de la propia mente del artista cuidadosamente montadas, dándole así una connotación poco explotada en el arte de esta región usando a la fotografía como medio.

Este es un artista sobre el que llevo mucho tiempo queriendo escribir, pero tal vez debido a la manera en la que se suele exponer en esta ciudad, casi siempre colectiva, debido a la falta de espacios reales para el consumo de arte en general, se me había hecho difícil. Cosa que también puede ser una justificación para no afrontar el miedo que le provoca a cualquiera adentrarse en estas obras con cargas conceptuales tan fuertes que al ser llevadas por este medio se hace más y impactantes y disruptivas.

Gracias a esta exposición personal realizada en la Alianza Francesa de Santiago de Cuba tuve el valor y tal vez el impulso necesario, al tener una buena cantidad de obras del autor en el mismo espacio, para escribir sobre esta figura que viene a jugar un papel clave en el arte contemporáneo de Santiago de Cuba, convirtiéndose de cierta manera en una especie de celebridad entre los jóvenes que consumen arte en la ciudad y a su vez un referente para las nuevas generaciones, quien a pesar del supuesto Hermetismo de sus obras siempre está abierto al diálogo y a brindar a esa luz que parece tan esquiva en estos tiempos.
