La otra mañana mi hija entra en la cocina, de repente se para y dice "no recuerdo que venía a buscar", sobre la marcha pensé, "efecto umbral" y le digo," vuelve atrás, de donde venías y seguro te acuerdas". Efectivamente, no hizo más que llegar a su habitación y acordarse de aquello que había ido a buscar.
Estoy segura de que esto te ha pasado más de una vez. Y lejos de ser un problema que tengas de memoria, se conoce como el efecto umbral.
Recuerdo haber oído hablar sobre este efecto hace algunos años y me pareció tan interesante que me puse a investigar un poco sobre ello.
La memoria a corto plazo
Los estudios que se han realizado sobre el cerebro y la memoria nos ayudan a comprender su funcionamiento. Sabemos que tenemos varios tipos de memoria y que funcionan de forma distinta.
El efecto al que hago referencia hoy, está relacionado con la memoria a corto plazo, que es la que nos permite almacenar de forma temporal información relacionada con las actividades que estamos ejecutando, para así poder realizarlas de forma más eficiente, o realizar tareas más complejas.
Aparte de esto, este tipo de memoria también es una memoria para la supervivencia, algo que nos viene de nuestros antepasados, de tal manera que se enfoca en el entorno en el que estás, los posibles peligros y aquellas cosas que considera importantes mientras estás allí. Toma información y crea una conexión con el lugar.
Esta manera de funcionar de la memoria a corto plazo, y teniendo en cuenta que el número de cosas que puede almacenar es bastante poca, puede explicar el porqué se nos olvidan ciertas cosas cuando cambiamos de ambiente.
El efecto umbral
Teniendo en cuenta lo anterior, se conoce como Efecto Umbral al hecho de olvidarnos de algo al cambiar de ambiente o escenario, el pasar por una puerta, por ejemplo.
Automáticamente, el cerebro se enfoca en esa nueva situación, toma nueva información y vuelve a priorizarla. Para hacer esto ha de desechar información anterior según el nuevo orden de prioridad. Y aquello que para nosotros era lo importante minutos antes, al cambiar de enfoque pasa a un segundo o tercer lugar.
Como nosotros tenemos la información de nuestra memoria conectada de alguna manera con el entorno, ocurre que al desandar el camino y volver al ambiente o pensamiento anterior recuperamos esa conexión y volvemos a recordar aquello que se nos había olvidado al pasar por la puerta o en la interrupción de nuestro pensamiento. Volvemos a darle misma prioridad anterior.
Luchar contra este efecto es difícil porque es la forma de funcionar de la memoria. Pero si sabemos que existe y por qué pasa, no caeremos en decirnos frases negativas como que no tienes memoria, que se te olvida siempre todo... frases que solo consiguen que te sientas mal y no reflejan la realidad.
Así que ya sabes, la próxima vez que te pase vuelve hacia atrás y recordarás.
Fuente: miniatura realizada con Canva