Porque a veces le falta la "Z" a nuestro mundo...
Este post es mi participación al "Concurso la Historia de la Semana con RILEY" de la comunidad de , el cual tiene como premisa crear una corta historia en base a esta carta:
Y aquí vamos:
Ya era el cuarto día de constantes intentos, horas enteras de esperar a que suceda lo que no hay certeza de que se pueda convertir en una tímida verdad.
Pero allí estaba Riley, sentado en aquellas escaleras de metal, el sol jugando a desgastarlo y la esperanza escondiéndose para que no la alcance la realidad.
RECORDÁNDOLA A ELLA
Aquella tarde todo se mostraba común, el mismo ruido de los carros acompañando sus rimas, el mismo juego de nunca acabar de los semáforos parpadeantes, la misma gente que intentaba que sus improvisaciones no lo incluyeran, los mismos individuos que se permitían reírse mientras que él jugaba a ser un payaso.
Espero que no malinterpreten la situación, eso es lo que a Riley le encantaba hacer… rimas en aquella calle que había marcado como su anfiteatro personal, pero no unas rimas intensas en las que se quejaba del mundo, eran improvisaciones que utilizaban lo peculiar de aquellos caminantes para crear, volvía a lo común una característica atractiva solo para encontrar mil sonrisas -bueno… aunque las monedas de propina no las despreciaba jamás.
Así había sido la vida de él… feliz con poco e infeliz según muchos. Pero ese día conoció su mirada según los ojos de ella, aprendió que le faltaba su presencia para que fuera la "Z" de su feliZ.
No fue cuestión de que su belleza lo deslumbrara, tampoco tuvo que ver que le inspirara todas sus rimas tiernas, fue su alocado baile mientras él le cantaba, fue esa sonrisa que jamás la abandonaba y esas mejillas sonrojadas que la delataban.
PERSIGUIENDO SUS POSIBILIDADES
Riley no lo dudó ni un segundo, recogió su pequeño equipo de sonido con agilidad, apresuró su paso mientras guardaba sus propinas y no perdía de vista a aquella chica que -por ahora- se llamaría “posibilidad”.
Ella volteaba como si hubiese entendido que él la miraba con la misma corriente, pero su amiga la seguía apresurando para llegar al bus. ¿Qué podría ser más importante que permanecer? -se preguntaba Riley mientras no podía evitar atropellar a todo aquel que iba en su camino, es que a duras penas estaban un poco agarrados sus maletines, todos estaba con las cuerdas sueltas.
Ella se subió al bus y se sentó en la ventana, asomó su cabeza para verificar si Riley estaba cerca, pero el chofer no quiso esperar, comenzó a arrancar y Riley solo atinó a decir:
- ¡¡¡Te esperaré mañana y sólo a tus versos me voy a dedicar!!!
Aquella ventana solo mostraba una chica, la chica conexa, aquella que con sólo un gesto de asentimiento le hizo flotar.
VOLVIENDO AL PRESENTE
Si, sigue aquí. Riley hoy no tiene tantos ánimos para hacer reír, pues parece que a la chica se le olvidó venir, se retrasó no solo un día… no solo dos… ya van cuatro días y él cree que se arrepintió.
Al parecer a la chica conexa se le olvidaron los cables, eso cables que Riley anhela mientras no sean de un espejismo la mejor parte.
Mientras seguía sentado, una mano se coloca en su hombro, el saltó por instinto, pensando que era uno de esos uniformados que le quitaban su quinto.
Resulta que los cables se habían reajustado, los fusibles no resistieron como para dejarlo allí inmovilizado y las distancias fueron solo palabras que no podían evitar que él llegara a sus labios.
Es la segunda vez que participo en una iniciativa de esta comunidad y sigue pareciendo me un reto -sobre todo porque comencé a escribir esta historia a las 10:25pm del 9 de abril (último día para participar).
Esta es la Invitación al concurso.
Veremos si les gustó o no en los comentarios...
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Nota: Todos los separadores y la firma son de mi autoría, realizados con ibispaint.
La carta que da origen a la historia fue tomada de la página de invitación al concurso.
Contenido original que será publicado en varias redes con el mismo nombre de usuario para mayor promoción.